viernes, 16 de junio de 2017

Music Corner n° 149 - Radiohead

A 20 años del lanzamiento de "OK Computer"

ALGO MAS QUE UN MOMENTO EN LA HISTORIA

Tengo un amigo con el que solemos afirmar que el 90% de los artistas son solo un disco, un momento, un hito histórico a veces, donde los astros se alinearon y el artista logró dar lo mejor de sí y un poco más, justo en el único instante en que el mundo estaba listo para recibir su obra maestra. “The Bends”, siguiendo este concepto, era el momento de Radiohead en la historia. Es un disco increíble, atrapante y desgarrador. Confieso que “Pablo Honey” no me había movido tanto en su conjunto, más allá de la ineludible devoción que debí rendirle a “Creep”. Pero “The Bends”… era el punto culmine, la gloria.

Fue así que en los Brit Awards 1996, Radiohead fue nominado en las principales categorías, incluyendo Best British Album y Best British Group. Lamentablemente, la Oasismanía devoraba todo a su paso en aquel momento, y Radiohead no fue la excepción. Pero mientras Oasis y Blur parecían haber llegado al tope de su popularidad y sobre todo de su crecimiento creativo (aunque Damon Albarn demostraría más tarde que aún tenía muchas ideas por revelar), Radiohead silenciosamente iba a pegar un salto de calidad que sorprendería al mundo entero.

Hacia el fall de 1995, la banda entró a estudios para dar a luz al primer tema de su próxima producción. Se trataba del tema “Lucky”, cuyo demo nació durante los conciertos en Japón de la gira de “The Bends”. La canción sería el primer adelanto de lo que vendría, y se lanzó como parte de “The Help Album”, un disco compilatorio que recolectó fondos para la tragedia humanitaria que se vivía ese año en Bosnia. El resultado final sorprendió a los mismos miembros de la banda, que la consideraron por entonces la canción más fuerte que habían escrito hasta ese momento.

Recién volverían a estudios en julio de 1996, cuando con la colaboración de Nigel Godrich (hasta entonces poco conocido como productor) comenzarían lentamente a dar forma a “OK Computer”. Godrich había sabido dar una nueva orientación al sonido de Radiohead cuando trabajó con ellos en dos temas del EP “My Irong Lung” y en el mencionado “Lucky”. El resultado de esta primera etapa de trabajo serían 4 temas, entre los que estaría el futuro single “No Surprises” además de “Subterranean Homesick Alien”, “Electioneering” y “The Tourist”. Se tomaron un break para oficiar de teloneros de Alanis Morrissette, que en ese momento la estaba rompiendo en Norteamérica. Entre las nuevas canciones que experimentaron en esa gira, había una en particular que por entonces duraba 14 minutos pero que fue mutando hasta convertirse en algo más parecido a la versión que finalmente se conocería en el futuro álbum… bajo el nombre de “Paranoid Android”. A partir de septiembre de 1996 la banda retomó el trabajo de composición, ensayo y grabación en otro lugar: una mansión rural en Somerset. Algunas partes serían posteriormente grabadas en Abbey Road a comienzos de 1997, y allí mismo se llevaría a cabo la masterización. Todo estaría listo en breve.

Pero cuando la discográfica escuchó el producto final, las expectativas cayeron en un pozo al igual que las estimaciones de ventas. No por la soberbia calidad del nuevo material, sino por el erróneo análisis comercial que se hacía. Todos esperaban “Creep” segunda parte, o al menos no algo tan oscuro y terrorífico. Pero ¿era eso lo que debía esperarse de Radiohead? Hubiera sido una visión muy corta. Las atmósferas logradas eran densas y las letras mucho más abstractas que “The Bends”, y eso preocupaba. Encima, el tema elegido como primer corte, “Paranoid Android”, era demasiado largo como single y no contaba con un estribillo ganchero. No era nada apto para la difusión radial, y de hecho, tuvo poca. Aun así, tras ser lanzado el 26 de mayo de 1997, llegó al #3 del chart y se convirtió en la más alta posición para un single de Radiohead. Finalmente el álbum fue lanzado el 16 de junio en Inglaterra y el 1° de julio en USA. La crítica lo alabó desde el primer momento en Inglaterra, desde medios como NME, Melody Maker o Q. Pero aún mejor, del otro lado del Atlántico: Rolling Stone y Spin entre otros hablaron maravillas. Y no era para menos: estábamos descubriendo uno de los mejores álbumes de la década del 90. El éxito comercial fue apabullante y el álbum debutó en el #1 del ranking inglés, permaneciendo en el Top 10 por semanas.

Tal vez haciendo honor a su nombre, “OK Computer” fue un disco que supo procesar múltiples y variadas influencias, combinándolas para generar novedosas estructuras de canción y un nuevo sonido que sirvió de referencia para muchos artistas hacia fines de los 90’s e inicios del nuevo milenio. Tomando elementos de la electrónica en boga y del ambient, ligándolos de alguna forma a los resabios de un rock progresivo y el indie rock en el que el grupo supo forjar sus inicios, el resultado era un sonido avant garde tan poco ortodoxo que de alguna forma chocó con el mismo rock alternativo de la época y por supuesto, se mofó a carcajadas del brit pop reinante para dar lugar a un nuevo formato dentro del brit rock.

Más que el legado que pudo haber dejado un álbum, tuvo que ver con un momento en la historia en el que Radiohead representó la vanguardia, y esta posibilidad de experimentar obteniendo tal reconocimiento, sirvió de base para el surgimiento de una camada de nuevos grupos entre los que podemos destacar a Muse o Snow Patrol, así como cantantes fuertemente influenciados por Thom Yorke como es el caso de Francis Healy (Travis) o Tom Chaplin (Keane). Por lo que dicho momento, trascendió. No en vano NME consideró en 2014 a Radiohead como la banda más influyente de la industria musical.

martes, 30 de mayo de 2017

Music Corner n° 148 - The Charlatans

"TELLIN' STORIES": De Madchester al Brit Pop

El 22 de julio de 1996, a los 33 años, muere en un accidente de auto el tecladista y miembro original de The Charlatans Rob Collins. La sorpresiva muerte, que dejó pasmados a sus colegas y amigos, sucedió unas semanas antes de la histórica presentación de Oasis en Knebworth, donde los Charlatans serían uno de los artistas teloneros. Liam Gallagher dedicaría el tema “Cast No Shadow” a Rob en dicho concierto. Antes de partir, Rob había comenzado a grabar las partes de teclado y órgano de lo que sería el quinto álbum de su banda.

Asimilando el golpe con rapidez, The Charlatans continuaría trabajando en el estudio para cumplir con los tiempos previstos, y ya en agosto de ese año llegaría “One To Another”, primer corte adelanto de la nueva producción. La exposición recibida en esos meses sumado al innegable punch del single que incluía un loop de batería realizado por Tom Rowlands (The Chemical Brothers), lo convertirían en #3 en Inglaterra y pasaría a ser el sencillo que más alto rankeó en la historia de la banda. Inmejorable situación que les permitió tomarse el tiempo necesario para la reorganización y finalización del trabajo en estudio. Rob fue temporalmente reemplazado por Martin Duffy, tecladista de Felt en los 80’s, y que en ese momento ya tocaba con Primal Scream.

El segundo adelanto de lo que vendría fue “North Country Boy”, que también fue un éxito Top 5 en Inglaterra y al igual que “One To Another”, fue #1 en Escocia. Finalmente “Tellin’s Stories” sería editado el 21 de abril de 1997. El disco tuvo una recepción excelente y llegó al número 1 del UK chart, como ya lo habían logrado antes sus álbumes “Some Friendly” y “The Charlatans”, solo que “Tellin’ Stories” certificó platino y fue su producción más vendida hasta la actualidad. El sonido neo psicodélico que Rob Collins había logrado imprimir en producciones anteriores continuaba vivo, más notoriamente en tracks como “Get On It” u “Only Teethin” que eran fieles al sonido Madchester que supo darles notoriedad. Pero la banda había logrado mimetizarse bien con la movida brit pop en auge y este disco sonaba fresco y apto para un nuevo público más orientado al rock alternativo.

Animándose a jugar con un perfil más acústico por momentos florecen temas como “You’re A Big Girl Now”, pero la electrónica no deja de estar presente a través de beats mecanizados en temas como “Area 51”. Como bien dijimos, los temas que sonaban más actuales y que mejor representaban la adaptación de The Charlatans al sonido mainstream británico de 1997 (dominado por Radiohead y Oasis) eran los pasajes más rockeros de la placa. El tercer corte “How High” era el típico hit de manual de aquellos años, potenciado por el aporte que un artista experimentado en las mieles del acid rock puede ofrecer, al igual que la ya mencionada “One To Another” o la perfecta apertura con “With No Shoes”, para obtener el punto óptimo de equilibrio en el tema más logrado: el que da nombre al disco. Como no podía ser de otro modo, el cierre del álbum se trata de un track instrumental co compuesto por todos los miembros del grupo incluido Rob Collins, llamado a modo de homenaje “Rob’s Theme”.

Sería el último disco bajo contrato con Beggars Banquet, ya que el siguiente trabajo “Us And Us Only” ya sería firmado con Universal Records. Una nueva etapa había comenzado. Pero 20 años más tarde, “Tellin’ Stories” se ha convertido en un clásico del indie rock.

martes, 23 de mayo de 2017

Music Corner n° 147 - Depeche Mode

"Canciones de dolor y agradecimiento"

Hacía mucho que no veía a Dave en aquellos años, y cuando lo volví a ver lo noté, básicamente, destruido. Y no es que no supiera que Dave la había estado pasando muy mal (o muy bien) con determinados consumos en exceso, pero una cosa es leerlo y otra es verlo. Así de variados fueron los sentimientos que me invadieron cuando aprecié por primera vez el video de “Barrel Of A Gun”, primer single adelanto del que sería el regreso de Depeche Mode tras el monumental “Songs Of Faith And Devotion”. No por nada sería un álbum íntegramente compuesto por Martin Gore, algo que por lo visto solo puede ser una garantía de excelencia. Aun así, no es un tema menor el alcoholismo que transitaba Martin, ni la etapa depresiva por la que pasaba Andy Fletcher. Todas estas experiencias personales enriquecerían la música y las letras de “Ultra”.

Como tantas otras veces en la historia, la prensa hizo en 1996 un vaticinio donde le erró de acá a la China. La predicción (o pifie descomunal) era que tras la salida de Alan Wilder, el fin de Depeche Mode era inevitable. Si a eso sumamos la mencionada adicción de Dave Gahan a la heroína, tal vez no era tan descabellado: fue ese el verdadero motivo que llevó a Gore y a Fletcher a considerar la expulsión de su cantante, lo que hubiera derivado en “Ultra” como un álbum solista de Martin Gore. Hoy en día resulta irónico pensar en semejante posibilidad, viendo lo precisión con la que Depeche reagrupó sus piezas como trío, y los años de vida activa que le sucedieron a la partida de Wilder, llegando al día de hoy (2017) con un novísimo lanzamiento (“Spirit”) para reafirmar su vigencia.

Dejando atrás todas estas anécdotas, “Ultra” nos coloca frente a una de las producciones más logradas de la banda. El álbum abre precisamente con la mencionada “Barrel Of A Gun”, inspirada en una experiencia límite padecida por Dave. En mayo de 1996, producto de una sobredosis, Gahan estuvo clínicamente muerto durante dos minutos antes de ser revivido por paramédicos. La oscuridad de este primer corte sería un anticipo de los estados por los que nos conduciría el disco: “What do you expect from me? What is it you want? Whatever you planned for me I´m not the one” canta Dave comenzando la estrofa dulcemente pero terminándola con una voz que entremezcla furia y desidia. La oscuridad del Depeche más industrial de antaño regresaba pero recargado. La sensación de dejadez y negligencia se vuelve a poner de manifiesto en “It’s No Good”, segundo corte en cuyo video Dave representa una suerte de proxeneta y juerguista que vive cada noche como si fuera la última y se desempeña como un artista de bajo nivel cantando en tugurios de cuarta categoría. Aun así, toda esta locura no deja de sangrar belleza sonora por donde se la escuche.

En busca de algún tipo de redención, la pluma y la maestría de Gore se manifiestan a través de canciones como “The Love Thieves” o “Sister Of Night”. El primero es una oda a aquellos para los que el amor representa un desafío ante el cual fracasan constantemente pero aún así no dejan de intentarlo. Casi un homenaje a “La inutilidad de la existencia y la necesidad del eterno retorno” de Friedrich Nietzsche, donde todo lo vivido ha de repetirse hasta la eternidad pero siempre regresa de un modo diferente. Uno de los dos temas junto a “Freestate” con una musicalización más volcada a lo acústico y en detrimento de lo electrónico (que no desaparece) con el fin, tal vez, de conectar más desde lo humano. En cambio, lejos del alternative folk, “Sister Of Pain” vuelve a la base electrónica con batería cargada, en una tribulación prácticamente dedicada a un ser sobrenatural a quien se eleva una plegaria suplicando protección y sanación. En resumen, el leit motiv de todo el álbum.

En un disco de temas largos, probablemente los interludios instrumentales como “Uselink” o “Jazz Thieves” sirvan para alivianar todo el dolor y la angustia que sobrevuelan sobre cada paso de este recorrido. El otro gran paleativo es la voz con la que nos acaricia Martin Gore en dos temas estratégicamente colocados en el track list. Uno es “The Bottom Line”, regocijante metáfora fantástica donde el propósito final parece ser plantear el amor como aquella línea de fondo hacia donde todo se dirige y todo acaba inexorablemente. Y el otro es el mejor tema del álbum, la conmovedora balada “Home”. Si un tema resume a la perfección el agradecimiento a que este disco se haya hecho realidad contra todos los obstáculos, es este: “And I thank you for bringing me here, for showing me home, for singing these tears. Finally I’ve found that I belong here”. Aquel que conociendo la historia de este disco no se le escape una lágrima ante este himno a la gratitud tan finamente orquestado, será un insensible sin remedio.

“Ultra” debutó en el #1 del ranking inglés, en el #5 del Billboard 200, y es considerado por la crítica como uno de los mejores álbumes de Depeche Mode, tanto desde lo musical como desde lo lírico. Ningún aplauso será más sentido que el de los fans, que recibieron el disco con los brazos abiertos y adoraron la ultra-introspección que el ahora devenido trío supo manifestar en un disco excelente y por momentos salpicado de genialidad.

viernes, 21 de abril de 2017

Music Corner n° 146 - Prince

Minimalismo Púrpura: 30 años de "Sign O The Times"

“In France, a skinny man died of a big disease with a little name. By chance his girlfriend came across a needle and soon she did the same…” son las líneas que dan apertura a un disco tan ecléctico e impredecible como la letra de esta canción anticipa. Y al mismo tiempo, tan rico y sorprendente que para algunos medios especializados fue el mejor álbum de los 80’s. Y si no al menos, el mejor álbum doble de esa década.

Y es que Prince Rogers Nelson estaba brillando como pocas veces, y ese brillo era por momentos asfixiado por su propia discográfica y limitado por el formato tradicional de las producciones de aquellos años. Mucho material, muchas ideas, mucha energía. Desde temas herrumbrados en su inmensa bóveda de canciones aún no reveladas como “I Could Never Take The Place Of Your Man”, hasta material en vivo no editado de los años con The Revolution como “It’s Gonna Be A Beautiful Night”, pasando por géneros y estilos diversos, para llegar a lo más rozagante que su inspiración no podía cesar de elaborar.

El funk que Prince venía llevando a su máxima capacidad vuelve a fusionarse en este caso con el rock, el soul y el dance que él mismo había popularizado junto a Michael Jackson entre los jovenzuelos afroamericanos. Este producto fue sazonado con una pisca de jazz, luego colocado todo junto en una imaginaria cocktelera con luces de neón, dando como resultado un brebaje fluo con sabor a pop que invitaba a dar una y otra vuelta a cada uno de los dos vinilos que conformaban esta obra. Es así como se nos ofrecen momentos bailables donde el funky groove de rigor en temas como “Housequake” o “Hot Thing” hacían saltar a la pista a todo aquel que le rindiera culto: “Shut up already, damn!”… and dance, le faltó decir. Pero todo suena tan negro que da placer y si bien el irrefrenable dance-pop/rock se repite en temas como “Play In The Sunshine” (que vendría a ser el “Let’s Go Crazy” de este disco) o el que fuera el último single del disco “I Could Never Take The Place Of Your Man”, hay suficiente espacio para midtempos como “If I Was Your Girlfriend” o “Starfish And Coffee”. Incluso Prince vuelve a deslumbrar con esas baladas que dividen tanto las aguas entre quienes lo aman y quienes lo defenestran, y nos regala ejemplos como “Slow Love” o el inmejorable cierre con la magnífica y llorosa “Adore”.

Capítulo aparte merecen tal vez los highlights del disco. “Strange Relationship” conjuga en una sola canción toda la influencia que Prince imprimió en artistas masivos internacionalmente como Janet Jackson, o de mayor consumo local yankee como The Jets, De Barge, Lisa Lisa & Cult Jam o miles de artistas Freestyle que salieron como de fabrica de hacer chorizos en el segundo lustro de los 80’s, todos con el sello Minneapolis Sound (como fue conocido este híbrido del que The Artist fue pionero). “U Got The Look”, a dúo con Sheena Easton, es la apertura del segundo disco y fue el mayor éxito en el Billboard Hot 100. Una pegadiza canción de rock caracterizada por el sonido de guitarras saturadas, marcada percusión y Prince interpretando a su alter ego Camille que juega una suerte de contrapunto con Sheena en el supuesto “Boy versus girl in the World Series of love”. Personalmente, mi tema favorito. Y por supuesto, el eterno “Sign O The Times”, un ejemplo de minimal music con base funk que fue #1 en el R&B chart de Billboard. Un single que fue aclamado por medios como Rolling Stone o NME como uno de los mejores de todos los tiempos.

Casi 80 minutos sin desperdicio es el resultado final de este clásico de su década, “Sign O The Times” es uno de los discos que abrió las puertas a un género de transición conocido como New Jack Swing, dando lugar en el futuro a un nuevo público para artistas R&B y hip hop tales como Paula Abdul, TLC, Boyz II Men o Puff Daddy. Un disco bisagra que colocó a Su Majestad Púrpura en la vanguardia de una época.

martes, 18 de abril de 2017

Music Corner n° 145 - Level 42

"1987: el año en que Wight Island conquistó el mundo"

¿Cuántas bandas conocen ustedes cuyos miembros sean originarios de Londres? Puf!! ¿Cuántas que se hayan originado en Liverpool? Puf, una por lo menos! Pero… ¿Cuántas bandas conocen cuyos fundadores sean oriundos de la Isla de Wight? A ver, a ver... Mark King junto a sus camaradas isleños Boon y Phil Gould, por supuesto! A ellos se unió Mike Lindup (teclados) en 1979 en Londres para dar el puntapié inicial a Level 42. Una curiosidad es que Mark King no fue originalmente el bajista de esta banda, aunque el bajo fue el instrumento que le concedió la fama mundial y que lo convirtió en uno de los músicos más influyentes de su generación gracias a su maestría en la técnica conocida como “slap and pop”. Lo cierto es que Mark comenzó tocando la batería, instrumento que luego caería en manos de Philip Gould.

Desde sus inicios, los muchachos de Level 42 fusionaron jazz y funk y fueron introduciendo elementos ligados al pop, apuntando hacia subgéneros como el sophisti-pop y el dance-rock. Por tratarse de músicos con formación académica, los roles eran flexibles y además de lo anteriormente mencionado sobre Mark King, Boon Gould supo tocar bajo y saxofón, o Lindup podía ocasionalmente inmiscuirse con la batería. La habilidad de Lindup con el sintetizador dio a la banda una fuerte base synth-pop. Pero la calidad de Mark King fue lo que hizo la diferencia: su técnica (“slap and pop”) fue muy utilizada por los contrabajistas en los años 20’. La misma consiste en tirar fuertemente de las cuerdas de modo que reboten contra el mástil produciendo un chasquido, propinando a continuación una bofetada a las cuerdas que genera un patrón rítmico y produce un sonido muy característico y percusivo. Fue así que Mark King logró notoriedad y ya colaboraba con artistas como Nik Kershaw o Midge Ure en la primera mitad de los 80’s.

Con todo este bagaje de posibilidades y experiencias, los Level 42 ya no eran ningunos primerizos cuando lanzaron su séptimo y más exitoso álbum en marzo de 1987. Las puertas de USA ya se habían abierto con su disco anterior “World Machine”, que les dio su primer Top 10 hit en América “Something About You”. El anticipo del próximo disco sería el worldwide hit “Lessons In Love”, que fue #1 en Alemania, Dinamarca, Suiza, Finlandia y Sudáfrica. Este éxito abrió el camino a los siguientes sencillos y el mundo puso los ojos sobre la banda en gira, deslumbrándose particularmente con la velocidad y fluidez con la que King daba espectacularidad a su instrumento. Este álbum titulado “Running In The Family” tuvo una excelente recepción y cosechó para el grupo una bandada de nuevos fans. El disco abre con “Lessons In Love” un lado A impresionante que continúa con “Children Say”, sigue con el tema que da nombre al disco y cierra con la melosa pero efectiva balada “It’s Over”. El lado B baja la intensidad pero continúa la línea del buen pop sostenido por una base new wave con canciones pegadizas y bailables, incluyendo “Fashion Fever” y el tercer single “To Be With You Again”.

El álbum fue un muestrario de éxitos radiales como nunca antes había logrado el grupo: 5 singles que fueron Top 10 en varios países europeos. O sea que más de la mitad de los 8 temas del disco (en CD y cassette se adicionaba como extra track el tema “Freedom Someday”), fueron hits. En junio de 1987 Level 42 participó del Prince’s Trust Concert donde contaron con Eric Clapton como guitarrista invitado en el tema “Running In The Family” y donde se pudo ver a King y Lindup interviniendo en una versión de “While My Guitar Gently Weeps” junto a músicos de la talla de George Harrison, Clapton, Elton John, Phil Collins, Jeff Lyne y Ringo Starr. Level 42 jugó ese año en las ligas mayores. Pero tanto desgaste pasó factura, y fue esta la última producción que contó con todos los miembros originales, ya que los hermanos Gould abandonarían la banda en el transcurso de 1987.

En 2012, Level 42 homenajeó el 25º aniversario de su obra mediante una gira que abarcó UK y la mayoría de los países europeos, tocando el álbum completo. Al día de hoy, han pasado ya 30 años de su lanzamiento pero los hits de “Running In The Family” siguen sonando en las radios FM de todo el mundo y conquistando nuevos oyentes, para que todos recordemos que la Isla de Wight gozó de un año de gloria en el mapa musical.

martes, 11 de abril de 2017

Music Corner n° 144 - Duran Duran en Lollapalooza 2017

“Mamá dijo que no me pierda esta banda, que son grossos!”

Estoy viejo. Te das cuenta de eso cuando en un Festival, el artista que marcó tu adolescencia toca a las 18 hs y figura décimo en nivel de importancia en el Line Up, por detrás de DJ´s de moda cuya especialidad es hacer hits (como máquina de picar carne) a dúo con cantantes en ascenso en el Top 10 inglés… ok, I give a F**k!

A plena luz del día y considerando la posibilidad de que por tratarse a esta altura de mitos vivientes esto vaya a llenarse bastante más, nos apostamos cerca del escenario a las 17 hs. El sol brilla con furia sobre nuestras nucas y la mala idea de haber venido con una remera negra comienza a pasar factura. Pero el aire circula… al menos por un rato. Porque mis sospechas se van haciendo realidad y a medida que se acerca la hora, la masa de gente se va arrimando cada vez más al escenario y no sé cómo le estará yendo a Jimmy Eat World (que ya comenzó hace media hora) en el Main Stage 1 de este Lollapalooza, pero pareciera que el escenario donde estamos nosotros se está convirtiendo en el centro de la mayor convocatoria aquí y ahora.

Lo que no puedo dejar de observar es que hay gente de todas las edades. Cuarentones es lo que espero en su mayoría, pero el rango de edad baja hasta adolescentes casi púberes en algunos casos. De la boca de una chica de no más de 16 años sale la frase: “Mamá dijo que no me pierda esta banda, que son grossos!” y todo va quedando más claro. Me ha pasado de ver recitales de artistas legendario como Kiss o Paul McCartney y apreciar el fenómeno de los padres que llevan a sus hijos a conocer aquello que les cambió la vida, y acá se repite una vez más: veo un padre y una madre con una hija de unos 11 años.

Todo esto pasa a segundo plano cuando el reloj marca las 18 hs y vemos aparecer por el fondo del escenario a los 4 miembros originales de Duran Duran que desde el 2005 son nuevamente inseparables, como en los inicios de los 80’s (solo falta Andy Taylor, el guitarrista que siempre fue la figurita difícil para poder contar con el plantel perfecto). Simon Le Bon viste pantalón y chaqueta de jean blanca, remera celeste debajo y anteojos de sol: se para en el centro del universo y abre los brazos para recibir los aplausos. John Taylor siempre sonriente, de campera de cuero roja, se posiciona a la derecha de Simon. Nick Rhodes luce un ambo azul brillante y tras sus gafas oscuras sonríe y practica uno de sus hobbies predilectos: sacarle fotos a la concurrencia con una cámara compacta. Roger Taylor, siempre de perfil bajo, saluda casi accidentalmente y se sitúa rápidamente tras la batería. La banda se completa con Dominic Brown, guitarrista de gira desde hace años, Simon Willescroft en saxo, y dos coloridas coristas.

Comienza a sonar “The Wild Boys” y la concurrencia estalla, pero el grupo no da respiro y continúa a todo vapor con “Hungry Like The Wolf” y “A View To A Kill”: de un saque y de arranque, tres de los hitazos más representativos de Duran. Tiempo entonces de introducir al público argentino uno de los singles de su última producción “Paper Gods” que aún nunca había sonado en vivo por estas tierras: el ganchero “Last Night In The City”. Tras 4 temas ahí arriba, es hora de bajar un cambio y deleitarnos con aquel clásico proveniente de “The Wedding Album”, la atrapante “Come Undone”. Y ahora sí, uno de los temas favoritos de la audiencia local, como toda aquella canción que tenga un estribillo que repita más de una vez un “Oh”, un “Yeah” o un “No”: No-No-“Notorious” para hacernos saltar a todos con un poco de funky de la época en que estos ingleses más supieron coquetear con Prince. Aprovechando el clima ya festivo, nos tiran su último gran hit radial “Preassure Off” como para cerrar una primera mitad de lujo.

Nos preparábamos para un setlist de solo 12 canciones acorde a lo que Duran había tocado en el Lollapalooza de Brasil, corto y aggiornado al formato Festival. Pero el primer (maravilloso) imprevisto de la noche fue “Planet Earth” que como bonus viene mezclada con un homenaje a David Bowie en una versión duraní de “Space Oddity”. Momento emotivo que es bien aprovechado con un plato fuerte de los que enjugan los ojos, la inmortal “Ordinary World”, que es cantado por gente de todas las edades. Nos agarran con la guardia baja a los fanáticos, ya que ahí nomás nos tiran “I Don’t Want Your Love”, tema que los más jóvenes parecen desconocer pero que hace a las delicias de los fans más longevos. Segundo agregado que no fue tocado en Brasil. Seguimos a toda máquina con “White Lines” (pura energía) y “Reach Up For The Sunrise”, que es sazonado en la mitad con un medley de “New Moon On Monday”. Clásico de clásicos, junto a “Girls On Film” viene la presentación de los músicos, los pedidos de “play the fucking bass, John” (es habitual que John Taylor haga un solo de bajo, pero ésta vez no sucedió) y el cierre previo a los bises.

Nuevamente perdió Brasil: allá volvieron, tocaron “Rio” y se fueron. Acá volvieron, Simon toma la guitarra y ya nos la vemos venir… y nos pide que usemos nuestros celulares para iluminar la escena de la manera que hace 30 años se hacía con los encendedores, con el fin de acompañar esta balada sin precedentes que es “Save A Prayer”. Al final, Duran Duran compensó a los fans argentinos por la carencia de un side show con un setlist más largo, lo que nos llena de satisfacción y reafirma una vez más la relación especial que tiene la banda con éste país. No queremos que esto termine nunca, pero la crueldad de estos festivales consiste en dejar a los fans hambrientos como un lobo. De modo que solo había lugar para el fantástico cierre con “Rio”, pero de que nos vamos a quejar!

Sin darnos cuenta ya era de noche cuando Duran Duran se despide de ésta fascinada multitud. Recién entonces noto que ninguna persona del público había abandonado su posición, y ahora empieza a descomprimir la masa. Viene The Weeknd dentro de una hora a este mismo escenario, el Main Stage 2. Estimado Abel, deberás esforzarte al extremo: hay que ocupar unos zapatos muy grandes!


(Recital de Duran Duran en Buenos Aires, 1/04/17. Fotos de Alex Martiniaddict)

jueves, 23 de marzo de 2017

Music Corner n° 143 - Daft Punk

“tAreApaRaElhOgAr”

“¿Qué es todo ese ruido infernal???”, fue el comentario enardecido de mi madre cuando en aquel verano de 1997 pasó por la puerta de mi habitación y fue invadida por “Rock n’ Roll”, uno de los tracks de mi entonces recién adquirido álbum debut de Daft Punk. Hasta yo tenía que reconocer en aquel momento que aquello podía resultar algo perturbador, pero por otro lado, hipnótico y atrapante. ¿De qué se trataba todo esto?

La movida electrónica que había estallado a mediados de los 90’s en Europa fue el caldo de cultivo ideal para que surgiera este estilo conocido como french house, que combinaba el house y el funk y se enriqueció con el uso progresivo de filtros en sus pistas, y cuyo máximo exponente es el dúo Daft Punk. Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo son sus integrantes, compañeros del secundario y fans de los Beach Boys y los Rolling Stones (difícilmente uno podría imaginar estas influencias).

Antes de que Daft Punk firmara contrato con Virgin Records en septiembre de 1996, ya habían logrado notoriedad con su primer éxito “Da Funk” grabado en mayo de 1995. Despertaron la atención de Tom Rowlands y Ed Simons (The Chemical Brothers), que en ese momento hacían estragos en los clubs bailables londinenses. Ellos empezaron a utilizar algunas pistas de Daft Punk en sus DJ sets y simultáneamente les encargaron una remezcla para su single “Life Is Sweet”. “Da Funk” fue relanzado en 1996 y con la ayuda de un video (dirigido por Spike Jonze) protagonizado por un hombre-perro que vaga por la noche neoyorkina escuchando un stereo portátil, el suceso se extendió a todo el mundo. Fue Top 10 en Francia e Inglaterra, y #1 en el chart de Dance Play norteamericano.

Con este antecedente, fue editado “Homework” el 20 de enero de 1997 en el Reino Unido. Curiosamente, se trataba de un conjunto de pistas pensadas inicialmente para editarse como singles de difusión, las que terminaron configurando un álbum que fue concebido originalmente para el formato vinilo. Es básicamente un conjunto de distintos estilos de electro donde se combinan géneros como house, acid house y techno, salpicados con toques de funk (un estilo que en el futuro marcaría posteriores producciones del dúo). El inolvidable caballito de batalla del disco sería su segundo single “Around The World”, que reiteró la performance de “Da Funk” en USA y además fue un worldwide hit que logra repetir un total de 144 veces el título de la canción en la versión del álbum y aún así, no agotar. El logrado video dirigido por Michel Gondry muestra una serie de robots, atletas, nadadoras, calaveras y momias bailando en una plataforma circular, y lo curioso es que cada grupo representa un instrumento de los que suenan en la pista. Magistral. Otros singles del disco fueron “Burnin” y “Revolution 909”, pero la lista de temas irresistiblemente bailables incluye también otros como “Phoenix”, “Alive” o “Fresh”.

Reconocido como uno de los álbumes de house más influyentes de la década del 90, “Homework” se trata de 73 minutos arrolladores y sin descanso, como solían ser los discos electrónicos de aquellos años y subsiguientes: fue una década que dejó grandes producciones como “Second Toughest Of The Infants” de Underworld, “Dig Your Own Hole” de Chemical Brothers o “Decksandrumsandrockandroll” de Propellerheads. Solo por mencionar algunos: discazos todos. Pero tal vez, a la cabeza del género y de la época, se encuentre el debut de Daft Punk.