"RAY OF LIGHT” (1998)
REINA MADRE
Fue el séptimo álbum. Fue el menos escandaloso, aunque curiosamente, el más íntimo. Aquí es donde pareció más honesta que nunca, sin por esto insinuar que antes no lo haya sido. Nunca fue fácil la honestidad brutal de Madonna: díganselo a la Iglesia Católica, que por años fue utilizada como su punching ball favorito. O a su propio padre, a quien tantas dedicatorias buenas y malas (especialmente malas) le regaló. Pero la Reina del Pop había forjado su título no solo en base a una decena de hits que ya todo el mundo (literalmente) conocía y coreaba, sino por el uso que supo darle a su liderazgo bien ganado. Les habló desde el corazón, les habló con críticas y acusaciones, les habló sin tapujos… y por eso muchos la detestaron (pero la mayoría la idolatró). Los años 80’s le pertenecieron y como mujer, nadie pudo rivalizar con ella en el terreno de la música comercial.
Ya en los 90’s el reinado pareció tambalear. Tras el disco “Erótica” y el libro “Sex”, parecía que los caprichos de Madonna habían llegado demasiado lejos. Personalmente ya estaba un poco cansado de ver sus fotos desnuda, pretendiendo provocar desde la homosexualidad o el sadomasoquismo, y supongo que no fui el único. La diva nunca fue apocada a la hora de arriesgar ni redoblar apuestas, y no reculó en ningún momento, mientras su eterna inquietud siempre la llevó a continuar explorando en distintos ámbitos. Ya en el año 1997, era una madre primeriza que pisaba los 40 años cuando decidió dar otro giro a su inagotable carrera.
Es habitual que Madonna se rodee de gente que entiende el momento musical por el que atraviesa el vanguardismo de cada época. Esta fórmula que repitió infinidad de veces, le ha permitido mantenerse vigente hasta la actualidad. En aquel momento, tras la explosión electrónica de mediados de los 90´s, Madonna testeó a tres productores bien icónicos. El primero fue Babyface, con quien ya había trabajado en “Bedtime Stories” (1994), pero fue descartado. En segundo lugar Patrick Leonard, con quien Madonna trabajó en reiteradas oportunidades desde 1985, y que en esta oportunidad volvería a desempeñarse como co-productor y co-escritor. Pero el jugador fundamental del nuevo trabajo sería William Orbit, que imprimiría al material compuesto su indubitable sello personal.
El nuevo álbum “Ray of Light” fue lanzado a nivel mundial el 3 de marzo de 1998. Desde la apertura con “Drowned World / Substitute For Love” se plantea un cambio de imagen y una transformación espiritual que propone esta nueva Madonna convertida a la Cábala, practicante de Yoga y estudiosa del hinduismo y el budismo. Como introducción: “I traded fame for love / without a second thought” son las primeras palabras de esta transportadora melodía ambient pop tan bien lograda en combinación con Orbit: algo se hunde, pero algo nuevo lo reemplaza. El segundo track “Swim” es una invitación a limpiarse de los pecados que arrastramos, y en referencia a toda la etapa early 90´s de la diva que ya hemos descripto, es netamente autobiográfica: nadar hasta el fondo del océano, descubrir nuevas orillas. Recién para el tercer track la electrónica omnipresente se tornará bailable con el tema que da nombre al disco: este techno dance acelerado con influencias del trance fue el segundo corte y arrasó las pistas de baile, mientras echaba una mirada mística al universo y reflexionaba sobre cuán pequeños somos en comparación. Como single, fue número 1 varios países europeos y en el Dance Club chart de Billboard.
Continúa el disco con “Candy Perfum Girl”, y vuelve el tinte enigmático en una seductora melodía mid-tempo, una lírica sexualmente difusa marcada por un ritmo embriagador. Cuando llegamos a “Skin” no puedo evitar preguntarme lo difícil que debe haber sido seleccionar los cortes de difusión de un disco sin desperdicios. Nuevamente se encienden las luces y arde la pista, y Madonna nos da una licencia, nos autoriza a volvernos melancólicos y recordar que somos humanos. Se permite desear nuevamente, pero a modo de excusa nos jura: “I´m not like this all the time… I need to have your protection”. Primer tema donde retorna exitosamente la dupla con Patrick Leonard, pero siempre con la impronta de Orbit que aquí colabora en la producción con Marius de Vries. La exitosa formula se repite en el siguiente track y quinto corte del disco, “Nothing Really Matters”: una canción obviamente inspirada por su primogénita Lourdes (nacida en 1996), que dio lugar a esta etapa introspectiva de la artista.
Ya hacia la mitad de este viaje llega “Sky Fits Heaven”, y nos empapamos nuevamente con la temática religiosa solo que ahora focalizando en las verdades compartidas por Catolicismo, Budismo e Hinduismo, mientras no dejamos de bailar. En esta misma línea continua “Shanti Ashtangi”, íntegramente cantada en sánscrito.
Ya para la última parte del disco, Madonna vuelve a abordar los temas más humanos y terrenales. Tiempo de develar una pieza clave: una canción icónica que fuera el principal corte y adelanto del disco, la excelente balada electrónica “Frozen”. Aquí la contracara de todo lo expuesto hasta ahora: la canción es acerca de la gente fría y carente de emociones, egoísta y sin empatía. “Frozen” fue la carta de presentación de “Ray of Light” y fue un gran éxito a nivel mundial, alabado por los críticos y los fans. El track #10 es la vibrante balada “The Power of Goodbye”, de gran belleza instrumental y con una letra estremecedora sobre ruptura, que constituyó otro de los singles del álbum. Para “To Have and Not to Hold” se destacan algunos pasajes de música latina que siempre supieron acompañar a la diva, para dar forma a una canción sobre la dificultad para comprender al otro en una relación de pareja y los límites generados por dicha incomprensión. Con un tema recurrente en la medida justa, pero ahora utilizando un poco de drum & bass, Madonna vuelve sobre la cuestión de maternidad en otra dedicatoria a su hija Lourdes en “Little Star”. Y ya para finalizar, una dedicatoria de la artista a su propia madre: “Mer Girl” es otra invitación a la reflexión.
Siempre hay que festejar los 40 años: es esa edad donde parece que ya estás del otro lado, donde ya superaste la crisis de la edad y cuando los adolescentes comenzaron a verte como un señor/señora mayor. Para Madonna, la llegada a los 40 estuvo marcada por una serie de hitos que la llevaron a una transformación en todo sentido, principalmente espiritual. Acertadamente supo redirigir esa energía hacia su trabajo, y los planetas se alinearon a su favor.
La Reina del Pop, ahora madre y más sabia, realizó una serie de composiciones sobresalientes, logró musicalmente un sonido fiel a la época y demandado por su público, contó con una producción soberbia que le permitió imprimir un toque ascético a todo el trabajo, y se sintió plenamente realizada al poder volcar en un disco todo ese acervo cultural que la circundaba. Indudablemente es por eso que “Ray Of Light” es un disco increíble, emotivo, envolvente e imperdible: es la obra maestra de Madonna, el mejor disco de su carrera.
viernes, 20 de abril de 2018
martes, 3 de abril de 2018
Music Corner n° 165 - Phil Collins
Phil Collins en el Campo de Polo, BA, 20/03/2018
TAKE A LOOK AT ME NOW
“Not Dead Yet” es el nombre que Phil Collins puso a su autobiografía editada en 2016, y que da nombre a su gira iniciada en 2017 por Europa y Sudamérica. Parece así mofarse de su propia vejez y estado físico no muy óptimos, algo que viniendo de él no es extraño. Como admirador del inigualable ex baterista de Genesis, y habiendo sacado los tickets para el show con 4 meses de anticipación, esperaba ansiosamente que la condición de “vivo” del grandioso Phil no se alterara. Y llegamos así al 20 de marzo.
La cita es en el Campo de Polo, y ni bien llego veo una multitud de canosos y pelados entre la asistencia, en muchos casos acompañados de sus hijos a quienes tantas veces les habrán hablado de la genialidad que es esa leyenda viviente que hoy nos deslumbrará con su presencia. Pero antes, un aperitivo a la altura de semejante acontecimiento: The Pretenders le da calor a un público expectante en una noche ya casi otoñal. Chrissie Hynde, una veterana rockera que conoce el manejo de los escenarios, toma prestado al público de Collins y le entrega lo más destacado de su repertorio. La acompañan tres músicos excelentes que dan aún más vuelo a clásicos de la talla de “Brass In My Pocket”, “Back On The Chain Gang” o “Don’t Get Me Wrong”. Uno de ellos es el baterista, miembro fundador y compañero de ruta de Chrissie desde el inicio: Martin Chambers. También destaca el bajista Nick Wilkinson. Pero el que se roba el show y al cuál la cámara enfoca más que a la mismísima líder de la banda, es el guitarrista James Walbourne: un derroche de energía pocas veces visto. Antes del inmejorable cierre con “Middle Of The Road”, Chambers se luce con un solo de batería. Quedamos todos felices y satisfechos.
Poco antes de las 22 hs hace su aparición el mito aún vivo. Vemos a Phil Collins caminar con dificultad apoyado sobre un bastón, y mientras es ovacionado, logra llegar a una silla que lo espera en el centro de la escena. Allí se acomodará para permanecer el resto de su presentación, y tras saludar a sus admiradores con su habitual gracias y burlándose de su escaso conocimiento de español, nos regala de inicio el himno “Against All Odds”. No es fácil contener las lágrimas al verlo tan condicionado físicamente mientras canta “Take a Look at me Now”: aquella imágenes de un Phil saltarín y que solía batirse a duelo de batería con Chester Thompson, son ahora solo recuerdos. Lo cuál da un toque aún más conmovedor a esta balada, además de quedar expuesta alguna limitación vocal. Pero no solo entendemos y aceptamos, sino que apreciamos la fortaleza de seguir de gira “contra todos los obstáculos”. Vendrá luego “Another Day In Paradise”, aquel hitazo que Phil dedicó a la cruda realidad de los homeless de todo el mundo, y que adiciona emotividad a la velada. Para el tercer tema, la formación de vientos comienza a lucirse con el clásico “I Missed Again”, otra vez coreada por todos los presentes en su estribillo. Y en este trabajo de ir de apoco aumentado los BPM tema tras tema, llega “Hang In Long Enough”, aquella apertura de su álbum “…But Seriously” que noto en esta oportunidad un tanto más lenta que la versión original, tal vez para ayudar a Phil en la articulación de su canto.
Llega el primer momento Genesis de la noche con “Throwing It All Away” en primer lugar, y luego “Follow You, Follow Me”, un clásico que hizo lagrimear más que nada a los cincuentones. Contribuyeron a eso las imágenes que inundaron las pantallas con los Genesis de todas las épocas, recordando a aquellas glorias que por ésta banda supieron desfilar: Peter Gabriel, Steve Hackett, Tony Banks y Mike Rutherford entre otros. Continuamos con aquel tema que tanto le gusta a Phil que es “Who Said I Would”, donde vuelven a lucirse los 4 coristas que lo acompañan (2 hombres y 2 mujeres). Antes de seguir adelante, Phil presenta a toda el sobresaliente grupo de músicos que lo acompaña, donde el más aplaudido será el histórico bajista Leland Sklar, y deja para el final la presentación de su hijo de 16 años Nicholas Collins, que saluda luciendo la camiseta de la selección argentina. Tras esta introducción llena de sonrisas y complicidades, se lucirá la corista Bridgette Bryan a dúo con Phil en el ya clásico cover de Stephen Bishop “Separate Lives”.
Tras aquel otro hit de “…But Seriously” que fue “Something Happened On The Way To Heaven”, llega uno de los momentos más esperados de la noche: un reflector ilumina desde abajo el rostro envejecido de Collins, dándole un toque satánico mientras entona la inmortal “In The Air Tonight”. Inmediatamente cambia la onda a algo mucho más bailable con el cover de The Supremes “You Can’t Hurry Love” y la noventera “Dance Into The Light”, a la que se pegará el mayor éxito comercial de Genesis en USA: “Invisible Touch”. No creo que Phil haya elegido en esta gira los temas más representativos de Genesis, pero que sí tuvieron alta efectividad ante el público. Y la gente salta y baila movida por la batuta de un hombre tan hábil que lo logra sentado desde su silla, que arenga con megahits de los años ochenta como “Easy Lover” y la irresistible “Sussudio” para cerrar.
Phil y su banda se retiran, pero todos sabemos que habrá algo más, aunque sea un tema más… y tal como lo previmos, vuelven todos a escena para un último regalo, la canción que cierra el disco “No Jacket Required” y que supo ser una suerte de himno que Phil compuso en homenaje a aquellos a quienes solía extrañar cada vez que salía de gira: suena “Take Me Home” y nos emocionamos una vez más. Nunca será suficiente pero sabemos entender: son casi las 23.30 hs y no tenemos nada de que quejarnos. Phil Collins saluda por última vez en esta noche y se retira lentamente ayudado por su bastón. Gracias por tantos años de música, de sensaciones y de lindos momentos. Gracias una vez más Phil: “Not Dead Yet Live” es el nombre de tu gira, y has demostrado que no estás muerto. Difícilmente alguna vez lo estés.
TAKE A LOOK AT ME NOW
“Not Dead Yet” es el nombre que Phil Collins puso a su autobiografía editada en 2016, y que da nombre a su gira iniciada en 2017 por Europa y Sudamérica. Parece así mofarse de su propia vejez y estado físico no muy óptimos, algo que viniendo de él no es extraño. Como admirador del inigualable ex baterista de Genesis, y habiendo sacado los tickets para el show con 4 meses de anticipación, esperaba ansiosamente que la condición de “vivo” del grandioso Phil no se alterara. Y llegamos así al 20 de marzo.
La cita es en el Campo de Polo, y ni bien llego veo una multitud de canosos y pelados entre la asistencia, en muchos casos acompañados de sus hijos a quienes tantas veces les habrán hablado de la genialidad que es esa leyenda viviente que hoy nos deslumbrará con su presencia. Pero antes, un aperitivo a la altura de semejante acontecimiento: The Pretenders le da calor a un público expectante en una noche ya casi otoñal. Chrissie Hynde, una veterana rockera que conoce el manejo de los escenarios, toma prestado al público de Collins y le entrega lo más destacado de su repertorio. La acompañan tres músicos excelentes que dan aún más vuelo a clásicos de la talla de “Brass In My Pocket”, “Back On The Chain Gang” o “Don’t Get Me Wrong”. Uno de ellos es el baterista, miembro fundador y compañero de ruta de Chrissie desde el inicio: Martin Chambers. También destaca el bajista Nick Wilkinson. Pero el que se roba el show y al cuál la cámara enfoca más que a la mismísima líder de la banda, es el guitarrista James Walbourne: un derroche de energía pocas veces visto. Antes del inmejorable cierre con “Middle Of The Road”, Chambers se luce con un solo de batería. Quedamos todos felices y satisfechos.
Poco antes de las 22 hs hace su aparición el mito aún vivo. Vemos a Phil Collins caminar con dificultad apoyado sobre un bastón, y mientras es ovacionado, logra llegar a una silla que lo espera en el centro de la escena. Allí se acomodará para permanecer el resto de su presentación, y tras saludar a sus admiradores con su habitual gracias y burlándose de su escaso conocimiento de español, nos regala de inicio el himno “Against All Odds”. No es fácil contener las lágrimas al verlo tan condicionado físicamente mientras canta “Take a Look at me Now”: aquella imágenes de un Phil saltarín y que solía batirse a duelo de batería con Chester Thompson, son ahora solo recuerdos. Lo cuál da un toque aún más conmovedor a esta balada, además de quedar expuesta alguna limitación vocal. Pero no solo entendemos y aceptamos, sino que apreciamos la fortaleza de seguir de gira “contra todos los obstáculos”. Vendrá luego “Another Day In Paradise”, aquel hitazo que Phil dedicó a la cruda realidad de los homeless de todo el mundo, y que adiciona emotividad a la velada. Para el tercer tema, la formación de vientos comienza a lucirse con el clásico “I Missed Again”, otra vez coreada por todos los presentes en su estribillo. Y en este trabajo de ir de apoco aumentado los BPM tema tras tema, llega “Hang In Long Enough”, aquella apertura de su álbum “…But Seriously” que noto en esta oportunidad un tanto más lenta que la versión original, tal vez para ayudar a Phil en la articulación de su canto.
Llega el primer momento Genesis de la noche con “Throwing It All Away” en primer lugar, y luego “Follow You, Follow Me”, un clásico que hizo lagrimear más que nada a los cincuentones. Contribuyeron a eso las imágenes que inundaron las pantallas con los Genesis de todas las épocas, recordando a aquellas glorias que por ésta banda supieron desfilar: Peter Gabriel, Steve Hackett, Tony Banks y Mike Rutherford entre otros. Continuamos con aquel tema que tanto le gusta a Phil que es “Who Said I Would”, donde vuelven a lucirse los 4 coristas que lo acompañan (2 hombres y 2 mujeres). Antes de seguir adelante, Phil presenta a toda el sobresaliente grupo de músicos que lo acompaña, donde el más aplaudido será el histórico bajista Leland Sklar, y deja para el final la presentación de su hijo de 16 años Nicholas Collins, que saluda luciendo la camiseta de la selección argentina. Tras esta introducción llena de sonrisas y complicidades, se lucirá la corista Bridgette Bryan a dúo con Phil en el ya clásico cover de Stephen Bishop “Separate Lives”.
Tras aquel otro hit de “…But Seriously” que fue “Something Happened On The Way To Heaven”, llega uno de los momentos más esperados de la noche: un reflector ilumina desde abajo el rostro envejecido de Collins, dándole un toque satánico mientras entona la inmortal “In The Air Tonight”. Inmediatamente cambia la onda a algo mucho más bailable con el cover de The Supremes “You Can’t Hurry Love” y la noventera “Dance Into The Light”, a la que se pegará el mayor éxito comercial de Genesis en USA: “Invisible Touch”. No creo que Phil haya elegido en esta gira los temas más representativos de Genesis, pero que sí tuvieron alta efectividad ante el público. Y la gente salta y baila movida por la batuta de un hombre tan hábil que lo logra sentado desde su silla, que arenga con megahits de los años ochenta como “Easy Lover” y la irresistible “Sussudio” para cerrar.
Phil y su banda se retiran, pero todos sabemos que habrá algo más, aunque sea un tema más… y tal como lo previmos, vuelven todos a escena para un último regalo, la canción que cierra el disco “No Jacket Required” y que supo ser una suerte de himno que Phil compuso en homenaje a aquellos a quienes solía extrañar cada vez que salía de gira: suena “Take Me Home” y nos emocionamos una vez más. Nunca será suficiente pero sabemos entender: son casi las 23.30 hs y no tenemos nada de que quejarnos. Phil Collins saluda por última vez en esta noche y se retira lentamente ayudado por su bastón. Gracias por tantos años de música, de sensaciones y de lindos momentos. Gracias una vez más Phil: “Not Dead Yet Live” es el nombre de tu gira, y has demostrado que no estás muerto. Difícilmente alguna vez lo estés.
viernes, 16 de marzo de 2018
Music Corner n° 164 - Duran Duran
"THE WEDDING ALBUM” (1993)
Ave Fénix: a 25 años de la Resurrección
La primera vez que escuché “Ordinary World” quedé deslumbrado. Un amigo me preguntó en aquel momento que tal estaba el nuevo tema de Duran Duran, y yo respondí en forma inequívoca: “Es el nuevo Save A Prayer”. Y eso me generaba una inmensa alegría como fan de Duran, porque por aquel entonces, realmente creía que Duran Duran tenía sus días contados.
El motivo principal para tal creencia era el estrepitoso fracaso que comercialmente significó el lanzamiento de 1990 “Liberty”. Y no es que fuera un disco tan malo como se decía, pero sí era un disco bastante irregular e indefinido. Para hablarlo en términos de vinilo: el lado A era espectacular, el lado B era decepcionante. Y en general, todo artista tiene sus años dorados y después viene un período de decadencia. Algunos logran recuperarse, otros no: si hasta le pasó a U2! En un documental de MTV de fines de los 90’s, Nick Rhodes hablaba de lo mal que le fue a “Liberty” en Estados Unidos, y con honestidad le preguntó al entrevistador, en referencia al público: “¿Por qué no lo compraron?”. “Liberty” contiene dos temas que Simon Le Bon considera de las mejores creaciones alguna vez lanzadas por Duran: “Serious” y “My Antarctica”. A esa lista yo agregaría el track “Liberty” (que fue pensado como tercer corte, pero nunca llegó a serlo debido al escaso interés que despertó el disco). Sin embargo, fue el propio Simon Le Bon quien lo definió alguna vez como un álbum hecho sin concentración y a las apuradas. La reseña especializada de AllMusic.com le pega con un caño: “the group has no idea what direction it wants to pursue”.
En esta novela tiene un rol fundamental el ex Frank Zappa y ex Missing Persons, Warren Cuccurullo. Retrotrayéndonos al año 1986, Warren supo antes que nadie que Andy Taylor (guitarrista oficial de Duran desde sus inicios) no pensaba volver a grabar con Duran Duran (o sea, que iba a dedicarse full time a su carrera solista). Oportunamente Warren pidió una audición para postularse como guitarrista de Duran Duran, y así empezó a formar parte de esta historia. Primero como músico de sesión para los álbumes “Notorious” y “Big Thing”, y hacia 1989, Cuccurullo ya era nombrado miembro oficial. Justo para la época del bajón. He leído alguna vez que el verdadero artífice de “The Wedding Album” fue Warren: cuenta la leyenda que el resto del grupo estaba absorto ante la hecatombe post “Liberty”. En aquellas épocas, John Taylor estaba luchando contra su adicción a la droga, y Simon Le Bon muy desanimado. El futuro no parecía nada brillante. Pero Warren sacudió el avispero, los molestó, los hizo levantarse de la cama, los hizo componer y los hizo grabar. Gracias a él y a Nick Rhodes, hubo otra oportunidad.
Claro, nadie hace magia: cuando para principios de 1992 el nuevo álbum estaba cocinado, hubo que sortear el poco interés de las discográficas en editar nuevo material de un grupo al que había que revivir con electroshock. Pero algunas canciones comenzaron a filtrarse por ese fenómeno en auge que era internet, y mientras viejos fans volvían al redil, nuevos fans se generaron. Para diciembre de1992 “Ordinary World” era lanzado como single (previa difusión por la radio) y los resultados no se hicieron esperar: Duran Duran volvía a existir en el Top 5 de EEUU y en varios otros países del mundo. “Ordinary World” es una balada cálida, con un riff ganchero excelentemente logrado por Warren Cuccurullo. La letra fue compuesta por Simon Le Bon y es la segunda de una trilogía dedicada a su amigo David Miles, que completan otras dos sobresalientes composiciones del cancionero duraní, a saber: “Do You Believe in Shame?” y “Out of My Mind”. El camino allanado por “Ordinary World” fue bien aprovechado y el 11 de febrero de 1993 se edita el disco “Duran Duran”, más conocido como “The Wedding Album”. La recepción fue excelente: desde los años de “Rio” que una producción de Duran no recibía tantos elogios. Con la crítica positiva, el interés del público recuperado y todo el viento a favor, en marzo de 1993 sale un acertadísimo segundo corte, “Come Undone”, segundo top 10 consecutivo en Norteamérica. Esa maravillosa composición iniciada por Cuccurullo y Rhodes iba a formar parte de un proyecto alternativo a Duran, pero cuando Simon Le Bon tomó la posta y empezó a escribir la letra que dedicó a su esposa Yasmin, la suerte quedó echada. Un tema que entró al disco a último momento para darle al mismo un toque más suave y menos dance que como venía perfilando. Tras dos excelsas baladas, el tercer corte sería la energética “Too Much Information”. Siete singles se cortaron en total de esta placa, algunos de los cuales fueron exclusivos para países como Japón, Francia o Brasil.
Ahora más maduros, los Duran comenzaron a ser reconocidos por la misma gente que años atrás los denostaba y solo los consideraba un producto fabricado para calentar colegialas. Con este insospechado giro, la banda reformulaba su imagen para convertirse en un fenómeno del rock respetado por seguidores de otros géneros. Cosecharon así nuevos seguidores no solo entre adolescentes, sino también gente de mediana edad de una década distinta de aquella que había visto a Duran Duran consagrarse como fenómeno masivo a nivel mundial. Fue particularmente notorio el impacto que produjo “The Wedding Album” en Latinoamérica: de la mano de la recientemente iniciada MTV latina, los singles recibieron amplia difusión. Los lazos con América del sur se fortalecieron y los ex chicos salvajes grabaron su primer video por estas tierras, que correspondió al tema “Breath After Breath” a dúo con Milton Nascimento y que se nutría con imágenes de Argentina, Brasil y Uruguay, países por los que estuvieron de gira por primera vez.
Pasaron 25 años de aquella epopeya, de aquel regreso inesperado. Aun así, es bueno tener claro que los altibajos nunca fueron extraños para los Duran, que volvieron a caer con el disco siguiente, perdieron a John Taylor como bajista y se volvieron a recuperar años después, especialmente con el regreso de los 5 miembros originales del grupo en el álbum “Astronaut” (2004), que padeció como contracara la triste partida de Warren Cuccurullo y el final de su ciclo. Como ha quedado expuesto, de estas cenizas el Ave Fénix ha resurgido varias veces… y no dejará de hacerlo.
Ave Fénix: a 25 años de la Resurrección
La primera vez que escuché “Ordinary World” quedé deslumbrado. Un amigo me preguntó en aquel momento que tal estaba el nuevo tema de Duran Duran, y yo respondí en forma inequívoca: “Es el nuevo Save A Prayer”. Y eso me generaba una inmensa alegría como fan de Duran, porque por aquel entonces, realmente creía que Duran Duran tenía sus días contados.
El motivo principal para tal creencia era el estrepitoso fracaso que comercialmente significó el lanzamiento de 1990 “Liberty”. Y no es que fuera un disco tan malo como se decía, pero sí era un disco bastante irregular e indefinido. Para hablarlo en términos de vinilo: el lado A era espectacular, el lado B era decepcionante. Y en general, todo artista tiene sus años dorados y después viene un período de decadencia. Algunos logran recuperarse, otros no: si hasta le pasó a U2! En un documental de MTV de fines de los 90’s, Nick Rhodes hablaba de lo mal que le fue a “Liberty” en Estados Unidos, y con honestidad le preguntó al entrevistador, en referencia al público: “¿Por qué no lo compraron?”. “Liberty” contiene dos temas que Simon Le Bon considera de las mejores creaciones alguna vez lanzadas por Duran: “Serious” y “My Antarctica”. A esa lista yo agregaría el track “Liberty” (que fue pensado como tercer corte, pero nunca llegó a serlo debido al escaso interés que despertó el disco). Sin embargo, fue el propio Simon Le Bon quien lo definió alguna vez como un álbum hecho sin concentración y a las apuradas. La reseña especializada de AllMusic.com le pega con un caño: “the group has no idea what direction it wants to pursue”.
En esta novela tiene un rol fundamental el ex Frank Zappa y ex Missing Persons, Warren Cuccurullo. Retrotrayéndonos al año 1986, Warren supo antes que nadie que Andy Taylor (guitarrista oficial de Duran desde sus inicios) no pensaba volver a grabar con Duran Duran (o sea, que iba a dedicarse full time a su carrera solista). Oportunamente Warren pidió una audición para postularse como guitarrista de Duran Duran, y así empezó a formar parte de esta historia. Primero como músico de sesión para los álbumes “Notorious” y “Big Thing”, y hacia 1989, Cuccurullo ya era nombrado miembro oficial. Justo para la época del bajón. He leído alguna vez que el verdadero artífice de “The Wedding Album” fue Warren: cuenta la leyenda que el resto del grupo estaba absorto ante la hecatombe post “Liberty”. En aquellas épocas, John Taylor estaba luchando contra su adicción a la droga, y Simon Le Bon muy desanimado. El futuro no parecía nada brillante. Pero Warren sacudió el avispero, los molestó, los hizo levantarse de la cama, los hizo componer y los hizo grabar. Gracias a él y a Nick Rhodes, hubo otra oportunidad.
Claro, nadie hace magia: cuando para principios de 1992 el nuevo álbum estaba cocinado, hubo que sortear el poco interés de las discográficas en editar nuevo material de un grupo al que había que revivir con electroshock. Pero algunas canciones comenzaron a filtrarse por ese fenómeno en auge que era internet, y mientras viejos fans volvían al redil, nuevos fans se generaron. Para diciembre de1992 “Ordinary World” era lanzado como single (previa difusión por la radio) y los resultados no se hicieron esperar: Duran Duran volvía a existir en el Top 5 de EEUU y en varios otros países del mundo. “Ordinary World” es una balada cálida, con un riff ganchero excelentemente logrado por Warren Cuccurullo. La letra fue compuesta por Simon Le Bon y es la segunda de una trilogía dedicada a su amigo David Miles, que completan otras dos sobresalientes composiciones del cancionero duraní, a saber: “Do You Believe in Shame?” y “Out of My Mind”. El camino allanado por “Ordinary World” fue bien aprovechado y el 11 de febrero de 1993 se edita el disco “Duran Duran”, más conocido como “The Wedding Album”. La recepción fue excelente: desde los años de “Rio” que una producción de Duran no recibía tantos elogios. Con la crítica positiva, el interés del público recuperado y todo el viento a favor, en marzo de 1993 sale un acertadísimo segundo corte, “Come Undone”, segundo top 10 consecutivo en Norteamérica. Esa maravillosa composición iniciada por Cuccurullo y Rhodes iba a formar parte de un proyecto alternativo a Duran, pero cuando Simon Le Bon tomó la posta y empezó a escribir la letra que dedicó a su esposa Yasmin, la suerte quedó echada. Un tema que entró al disco a último momento para darle al mismo un toque más suave y menos dance que como venía perfilando. Tras dos excelsas baladas, el tercer corte sería la energética “Too Much Information”. Siete singles se cortaron en total de esta placa, algunos de los cuales fueron exclusivos para países como Japón, Francia o Brasil.
Ahora más maduros, los Duran comenzaron a ser reconocidos por la misma gente que años atrás los denostaba y solo los consideraba un producto fabricado para calentar colegialas. Con este insospechado giro, la banda reformulaba su imagen para convertirse en un fenómeno del rock respetado por seguidores de otros géneros. Cosecharon así nuevos seguidores no solo entre adolescentes, sino también gente de mediana edad de una década distinta de aquella que había visto a Duran Duran consagrarse como fenómeno masivo a nivel mundial. Fue particularmente notorio el impacto que produjo “The Wedding Album” en Latinoamérica: de la mano de la recientemente iniciada MTV latina, los singles recibieron amplia difusión. Los lazos con América del sur se fortalecieron y los ex chicos salvajes grabaron su primer video por estas tierras, que correspondió al tema “Breath After Breath” a dúo con Milton Nascimento y que se nutría con imágenes de Argentina, Brasil y Uruguay, países por los que estuvieron de gira por primera vez.
Pasaron 25 años de aquella epopeya, de aquel regreso inesperado. Aun así, es bueno tener claro que los altibajos nunca fueron extraños para los Duran, que volvieron a caer con el disco siguiente, perdieron a John Taylor como bajista y se volvieron a recuperar años después, especialmente con el regreso de los 5 miembros originales del grupo en el álbum “Astronaut” (2004), que padeció como contracara la triste partida de Warren Cuccurullo y el final de su ciclo. Como ha quedado expuesto, de estas cenizas el Ave Fénix ha resurgido varias veces… y no dejará de hacerlo.
martes, 6 de marzo de 2018
Music Corner n° 163 - Pearl Jam
PEARL JAM – “YIELD” (1998): Cediendo el paso a la madurez
Creo que para un conjunto de rock que vende desde sus letras el inconformismo, la frustración o la disidencia, mantener dicha postura es casi natural mientras continúe siendo under. Pero cuando el éxito masifica su música, los estadios más grandes de Norteamérica comienzan a llenarse con sus giras y los carteles de “Sold Out” se convierten en moneda corriente, el proceso de aburguesamiento es prácticamente inevitable. ¿Y entonces?
Era la pregunta que surgía para Pearl Jam en un momento bisagra de su carrera. ¿Cómo encajarían en los oídos de los “Jeremy” del mundo (haciendo referencia al icónico tema del álbum “Ten” sobre un adolescente frustrado e introvertido que decide acabar con su vida) las nuevas líricas escritas por un grupo de muchachos exitosos y adorados por multitudes? ¿O donde estaba ahora el “Disidente” de los años de “Vs”? ¿Seguirían Eddie y sus muchachos en la postura inequívoca de no dormir en la “Cama de Satanás” de la que renegaban en “Vitalogy”? La marginalidad, después de todo, tenía sus beneficios: todos podemos quejarnos desde ese lugar, pero cuando la realidad que nos rodea se modifica ¿cómo nos transformamos?
Este planteo que fue un dilema para muchas bandas (luego acusadas por sus fans de “venderse” al sistema), fue capeado con holgura por Pearl Jam. Aunque aún estaba por verse como lo lograría. Tras la interesante incursión en “No Code”, la producción de 1996 que marcó un cambio de rumbo en la línea artística respecto a entregas anteriores, soplaron vientos de cambio pero era necesario reafirmarse con trabajos que contuvieran la sinergia de los primeros tiempos: furia, calidad y buenas letras. En diciembre de 1997 vería la luz el simple “Given To Fly”, adelanto del próximo disco, que se convertiría en uno de los singles más significativos en la carrera del grupo. Una clásica composición de rock con una buena melodía rabiosa, y la energía de la voz de Eddie Vedder manifestándose intacta. Una oda a la rebeldía adolescente que choca contra muros oxidados pero se regenera para poder seguir desplegando sus alas: relato autobiográfico sobre los golpes que la vida sabe dar.
El quinto álbum de la banda contó nuevamente con la producción de Brendan O’Brien, y sería lanzado el 3 de febrero de 1998 con el título “Yield”. La idea sobre la que giraba esa denominación era la de “Ceder a la naturaleza”, extraída de una novela filosófica del autor Daniel Quinn, “Ishmael”. Y de eso trata en varios pasajes, relacionándose con las catastróficas consecuencias de vivir en una moderna civilización globalizada. Por ejemplo: “I´m the first mammal to wear pants / I am at peace with my lust / I can kill ‘cause in God I trust, yeah” (“Do The Evolution”, tal vez el hit más difundido de este álbum). “Yield” es un disco menos furioso que la trilogía inicial de PJ, pero aun así vuelve en parte a las raíces, y los indicios se muestran desde el primer track “Brain of J.”, donde se renuevan las referencias al control de pensamiento y opresión en el contexto de un clásico hard rock ganchero. Pero a diferencia de “Ten” o “Vs” donde las letras reflejaban una confrontación constante, aquí hay lugar para el optimismo y los sentimientos positivos. Da fe de ello “Wishlist”, la primera canción de Pearl Jam que pudo entrar felizmente en la rotación de radios AOR (Adult Oriented Rock) por su mensaje plagado de buenos deseos y una línea tan positiva como “I wish I was as fortunate, as fortunate as me”. Y no es que Pearl Jam no hubiera hecho temas lentos o mid tempo agradables al oído distraído, pero con letras como “Black” o “Daughter”, el centrismo cristiano bienpensante podía llegar a arder en llamas. Aquí en cambio, tenemos algunos momentos de melancolía y reflexión, donde podemos darnos el lujo de parar y descansar, donde hay concesiones, como “Low Light”, “All Those Yesterdays” o esa gema que es “In Hiding”. Para que los hard fans no extrañen, mezclados con estos pasajes de empatía y buenas vibras encontramos la ya mencionada “Do The Evolution”, una crispada crítica al desenfreno arrasador del ser humano, que nos remite a la ya conocida veta punk de rolas como “Spin The Black Circle” o “Lukin”. Y los clásicos llamados de atención como “Faithfull”, que nos recuerdan que no todo está tan bien como nos hacen creer. Más no estamos solos, y en “No Way” buscamos esa conexión con los demás. Hay mucho engaño: la situación sigue siendo desesperante, los políticos y sus medios masivos conspiran para dominarnos… pero hay esperanza.
Decir que Pearl Jam maduró es algo que, precisamente, cae de maduro. No estaríamos hablando de ellos como uno de los shows en vivo más importantes del planeta de no haber sido así. Si PJ no hubiera logrado ese progreso a mediados de los 90’s, quizás hubiera pasado a ser solo un recuerdo, una más de aquellas bandas que posibilitaron la explosión del grunge como una movida fundamental en la Norteamérica inquieta de Bush padre. Como conclusión y con los años, todo se transformó. Por un lado, Eddie y sus muchachos durmieron finalmente en la “Cama de Satanás”: en 1994 habían declarado una guerra al monopolio Ticketmaster, pero el día de hoy es Ticketmaster quien comercializa las entradas a sus conciertos. Gajes del oficio: no se puede ser más papista que el Papa. Pero desde lo creativo, Pearl Jam también supo cambiar convenientemente de acuerdo a los requerimientos que los tiempos imponen. Los cambios no siempre son bien asimilados y tal vez por eso “Yield” fue un disco muy criticado por algunos medios especializados (AllMusic entre ellos), pero los fans supieron entenderlo y atesorarlo. Por eso hoy en día es uno de los álbumes infaltables en la discografía de Pearl Jam.
Creo que para un conjunto de rock que vende desde sus letras el inconformismo, la frustración o la disidencia, mantener dicha postura es casi natural mientras continúe siendo under. Pero cuando el éxito masifica su música, los estadios más grandes de Norteamérica comienzan a llenarse con sus giras y los carteles de “Sold Out” se convierten en moneda corriente, el proceso de aburguesamiento es prácticamente inevitable. ¿Y entonces?
Era la pregunta que surgía para Pearl Jam en un momento bisagra de su carrera. ¿Cómo encajarían en los oídos de los “Jeremy” del mundo (haciendo referencia al icónico tema del álbum “Ten” sobre un adolescente frustrado e introvertido que decide acabar con su vida) las nuevas líricas escritas por un grupo de muchachos exitosos y adorados por multitudes? ¿O donde estaba ahora el “Disidente” de los años de “Vs”? ¿Seguirían Eddie y sus muchachos en la postura inequívoca de no dormir en la “Cama de Satanás” de la que renegaban en “Vitalogy”? La marginalidad, después de todo, tenía sus beneficios: todos podemos quejarnos desde ese lugar, pero cuando la realidad que nos rodea se modifica ¿cómo nos transformamos?
Este planteo que fue un dilema para muchas bandas (luego acusadas por sus fans de “venderse” al sistema), fue capeado con holgura por Pearl Jam. Aunque aún estaba por verse como lo lograría. Tras la interesante incursión en “No Code”, la producción de 1996 que marcó un cambio de rumbo en la línea artística respecto a entregas anteriores, soplaron vientos de cambio pero era necesario reafirmarse con trabajos que contuvieran la sinergia de los primeros tiempos: furia, calidad y buenas letras. En diciembre de 1997 vería la luz el simple “Given To Fly”, adelanto del próximo disco, que se convertiría en uno de los singles más significativos en la carrera del grupo. Una clásica composición de rock con una buena melodía rabiosa, y la energía de la voz de Eddie Vedder manifestándose intacta. Una oda a la rebeldía adolescente que choca contra muros oxidados pero se regenera para poder seguir desplegando sus alas: relato autobiográfico sobre los golpes que la vida sabe dar.
El quinto álbum de la banda contó nuevamente con la producción de Brendan O’Brien, y sería lanzado el 3 de febrero de 1998 con el título “Yield”. La idea sobre la que giraba esa denominación era la de “Ceder a la naturaleza”, extraída de una novela filosófica del autor Daniel Quinn, “Ishmael”. Y de eso trata en varios pasajes, relacionándose con las catastróficas consecuencias de vivir en una moderna civilización globalizada. Por ejemplo: “I´m the first mammal to wear pants / I am at peace with my lust / I can kill ‘cause in God I trust, yeah” (“Do The Evolution”, tal vez el hit más difundido de este álbum). “Yield” es un disco menos furioso que la trilogía inicial de PJ, pero aun así vuelve en parte a las raíces, y los indicios se muestran desde el primer track “Brain of J.”, donde se renuevan las referencias al control de pensamiento y opresión en el contexto de un clásico hard rock ganchero. Pero a diferencia de “Ten” o “Vs” donde las letras reflejaban una confrontación constante, aquí hay lugar para el optimismo y los sentimientos positivos. Da fe de ello “Wishlist”, la primera canción de Pearl Jam que pudo entrar felizmente en la rotación de radios AOR (Adult Oriented Rock) por su mensaje plagado de buenos deseos y una línea tan positiva como “I wish I was as fortunate, as fortunate as me”. Y no es que Pearl Jam no hubiera hecho temas lentos o mid tempo agradables al oído distraído, pero con letras como “Black” o “Daughter”, el centrismo cristiano bienpensante podía llegar a arder en llamas. Aquí en cambio, tenemos algunos momentos de melancolía y reflexión, donde podemos darnos el lujo de parar y descansar, donde hay concesiones, como “Low Light”, “All Those Yesterdays” o esa gema que es “In Hiding”. Para que los hard fans no extrañen, mezclados con estos pasajes de empatía y buenas vibras encontramos la ya mencionada “Do The Evolution”, una crispada crítica al desenfreno arrasador del ser humano, que nos remite a la ya conocida veta punk de rolas como “Spin The Black Circle” o “Lukin”. Y los clásicos llamados de atención como “Faithfull”, que nos recuerdan que no todo está tan bien como nos hacen creer. Más no estamos solos, y en “No Way” buscamos esa conexión con los demás. Hay mucho engaño: la situación sigue siendo desesperante, los políticos y sus medios masivos conspiran para dominarnos… pero hay esperanza.
Decir que Pearl Jam maduró es algo que, precisamente, cae de maduro. No estaríamos hablando de ellos como uno de los shows en vivo más importantes del planeta de no haber sido así. Si PJ no hubiera logrado ese progreso a mediados de los 90’s, quizás hubiera pasado a ser solo un recuerdo, una más de aquellas bandas que posibilitaron la explosión del grunge como una movida fundamental en la Norteamérica inquieta de Bush padre. Como conclusión y con los años, todo se transformó. Por un lado, Eddie y sus muchachos durmieron finalmente en la “Cama de Satanás”: en 1994 habían declarado una guerra al monopolio Ticketmaster, pero el día de hoy es Ticketmaster quien comercializa las entradas a sus conciertos. Gajes del oficio: no se puede ser más papista que el Papa. Pero desde lo creativo, Pearl Jam también supo cambiar convenientemente de acuerdo a los requerimientos que los tiempos imponen. Los cambios no siempre son bien asimilados y tal vez por eso “Yield” fue un disco muy criticado por algunos medios especializados (AllMusic entre ellos), pero los fans supieron entenderlo y atesorarlo. Por eso hoy en día es uno de los álbumes infaltables en la discografía de Pearl Jam.
jueves, 18 de enero de 2018
Music Corner n° 162 - HAIM
ESAS CHICAS TAN POCO ORTODOXAS
Este, Danielle y Alana son tres hermanas californianas que desde pequeñas escucharon mucho rock setentoso gracias a que sus padres (los señores Haim) se lo fomentaban. Ya estando en la escuela formaron una bandita junto a sus progenitores, con los que hacían covers de artistas como The Beatles, Billy Joel o Van Morrison, y se presentaban en ferias locales o eventos de caridad. Las chicas fueron adquiriendo experiencia con los años: Este Haim fue la más estudiosa de las 3 hermanas y se recibió de Etnomusicóloga; Danielle Haim se convirtió en multi instrumentista además de cantante; Alana Haim es la hermanita más joven que aprendió a tocar guitarra, teclados y percusión.
Este y Danielle formaron The Valli Girls, una banda de pop-rock que logró editar algunas canciones en bandas de sonido de películas a mediados de los años 2000. Luego de esta experiencia, y siendo que la pequeña Alana abandonó la universidad para dedicarse a la música, decidieron unirse como trío y HAIM se convirtió en un proyecto con mucho potencial. Bajo la influencia de artistas como Blondie, The Pretenders y principalmente Fleetwood Mac, fueron incorporando más elementos R&B a su música. Mientras iban abriéndose paso en el ámbito musical, lograban reconocimiento y participaron (a veces por separado) en tours con Jenny Lewis, Cee Lo Green o Kesha. Su primer EP sería “Forever” y saldría en febrero de 2012, un lanzamiento con bajada gratuita por internet. “Forever” es un single con un sonido tremendamente vintage que remonta a mediados de los 80´s, al mejor estilo de lo que entonces podían estar haciendo artistas como Janet Jackson, Lisa Lisa o Exposé, y le abrió las puertas a HAIM para la firma de un contrato con Polydor en junio de ese año. Con el lanzamiento de “Forever” en formato de vinilo de 10” para julio de 2012 y las críticas a su favor, HAIM pasó a ser soporte de artistas en alza como Mumford & Sons o Florence + The Machine. Ya para octubre saldría el segundo single “Don’t Save Me” como anticipo del gran lanzamiento del álbum debut, “Days Are Gone”, el 27 de septiembre de 2013.
“Days Are Gone” es una producción sorprendente por su simpleza y efectividad. Sus 5 primeros singles son totalmente aptos para su difusión en la radio, pegadizos y entradores, siendo “The Wire” el que más destacó en los charts: probablemente gracias a su jocoso video donde las 3 chicas Haim pateaban a sus novios, quienes desesperan por volver con ellas. Mi tema favorito es “If I Could Change Your Mind”, lanzado como simple en marzo de 2014, una clásica rola de depresión post ruptura: “Back when you were mine / I was too young to know you were the one to find”. Y el sexto single del disco, “My Song 5”, probablemente sea el más difícil de digerir para los neófitos, pero curiosamente fue el elegido por U2 para ser sampleado en el tema “Lights Of Home” incluido en su más reciente álbum “Songs Of Experience”. No es poca cosa que U2 tome un tema tuyo y te ponga en los créditos.
Con su álbum debut llegando al #1 en Inglaterra, ya no estamos hablando de ningunas ilustres desconocidas: fueron invitadas para cantar en un disco de Calvin Harris (el single “Pray To God” es la oportunidad de escuchar a las HAIM en modo electrónico) y se hicieron amigas de Taylor Swift, para quien abrieron en varias fechas de su “1989 World Tour” en 2015. Focalizadas en su crecimiento profesional y sus méritos, rechazan ser catalogadas como una “girls band”. Principalmente porque no se puede decir que sea un producto comercial cuidadosamente estudiado y sostenido por el trabajo de terceros, sino más bien un conjunto de chicas de bajo perfil y consideradas por los medios como excelentes cantautoras. Rompen con los cánones tradicionales de belleza femenina pero sin caer en posturas feministas: las HAIM son lo que son, y no venden otra cosa. Y eso es lo que más agrada de escucharlas o ver sus videos: parecen chicas normales de barrio que formaron una banda de amigas y se ríen haciendo videos caseros. Claro que hay producción en todo esto, pero no da la sensación de ser forzado sino más bien espontáneo.
Actualmente las HAIM se encuentran promocionando su segundo álbum “Something To Tell You”, lanzado el 7 de julio de 2017. Previamente fue lanzado como single principal “Want You Back”, acompañado por un encantador one-shot video que muestra a las chicas caminando y bailando unas simpáticas coreografías a lo largo de un desierto Boulevard de Los Ángeles. El presente disco agita menos que su predecesor, pero subsisten las mismas ideas y melodías frescas que en el debut. Si anteriormente supo haber un tufillo a Fleetwood Mac, la influencia de Steve Nicks u otros artistas soft rock de los 70´s y 80´s como Eagles o Tom Petty configuran el aura que flota sobre la esencia de esta producción. Once canciones simples con atractivas y pegadizas melodías. Canciones de romance y frustración, de relaciones y rupturas, todo por el mismo precio.
Resumiendo: a prestar oídos a HAIM. Una receta retro-pop salpicado con R&B y sostenido por un gran trabajo vocal y de guitarras. Tres hermanas que no quisieron ser Fifth Harmony: si debiéramos trazar un paralelismo, serían las Bangles del nuevo milenio.
Este, Danielle y Alana son tres hermanas californianas que desde pequeñas escucharon mucho rock setentoso gracias a que sus padres (los señores Haim) se lo fomentaban. Ya estando en la escuela formaron una bandita junto a sus progenitores, con los que hacían covers de artistas como The Beatles, Billy Joel o Van Morrison, y se presentaban en ferias locales o eventos de caridad. Las chicas fueron adquiriendo experiencia con los años: Este Haim fue la más estudiosa de las 3 hermanas y se recibió de Etnomusicóloga; Danielle Haim se convirtió en multi instrumentista además de cantante; Alana Haim es la hermanita más joven que aprendió a tocar guitarra, teclados y percusión.
Este y Danielle formaron The Valli Girls, una banda de pop-rock que logró editar algunas canciones en bandas de sonido de películas a mediados de los años 2000. Luego de esta experiencia, y siendo que la pequeña Alana abandonó la universidad para dedicarse a la música, decidieron unirse como trío y HAIM se convirtió en un proyecto con mucho potencial. Bajo la influencia de artistas como Blondie, The Pretenders y principalmente Fleetwood Mac, fueron incorporando más elementos R&B a su música. Mientras iban abriéndose paso en el ámbito musical, lograban reconocimiento y participaron (a veces por separado) en tours con Jenny Lewis, Cee Lo Green o Kesha. Su primer EP sería “Forever” y saldría en febrero de 2012, un lanzamiento con bajada gratuita por internet. “Forever” es un single con un sonido tremendamente vintage que remonta a mediados de los 80´s, al mejor estilo de lo que entonces podían estar haciendo artistas como Janet Jackson, Lisa Lisa o Exposé, y le abrió las puertas a HAIM para la firma de un contrato con Polydor en junio de ese año. Con el lanzamiento de “Forever” en formato de vinilo de 10” para julio de 2012 y las críticas a su favor, HAIM pasó a ser soporte de artistas en alza como Mumford & Sons o Florence + The Machine. Ya para octubre saldría el segundo single “Don’t Save Me” como anticipo del gran lanzamiento del álbum debut, “Days Are Gone”, el 27 de septiembre de 2013.
“Days Are Gone” es una producción sorprendente por su simpleza y efectividad. Sus 5 primeros singles son totalmente aptos para su difusión en la radio, pegadizos y entradores, siendo “The Wire” el que más destacó en los charts: probablemente gracias a su jocoso video donde las 3 chicas Haim pateaban a sus novios, quienes desesperan por volver con ellas. Mi tema favorito es “If I Could Change Your Mind”, lanzado como simple en marzo de 2014, una clásica rola de depresión post ruptura: “Back when you were mine / I was too young to know you were the one to find”. Y el sexto single del disco, “My Song 5”, probablemente sea el más difícil de digerir para los neófitos, pero curiosamente fue el elegido por U2 para ser sampleado en el tema “Lights Of Home” incluido en su más reciente álbum “Songs Of Experience”. No es poca cosa que U2 tome un tema tuyo y te ponga en los créditos.
Con su álbum debut llegando al #1 en Inglaterra, ya no estamos hablando de ningunas ilustres desconocidas: fueron invitadas para cantar en un disco de Calvin Harris (el single “Pray To God” es la oportunidad de escuchar a las HAIM en modo electrónico) y se hicieron amigas de Taylor Swift, para quien abrieron en varias fechas de su “1989 World Tour” en 2015. Focalizadas en su crecimiento profesional y sus méritos, rechazan ser catalogadas como una “girls band”. Principalmente porque no se puede decir que sea un producto comercial cuidadosamente estudiado y sostenido por el trabajo de terceros, sino más bien un conjunto de chicas de bajo perfil y consideradas por los medios como excelentes cantautoras. Rompen con los cánones tradicionales de belleza femenina pero sin caer en posturas feministas: las HAIM son lo que son, y no venden otra cosa. Y eso es lo que más agrada de escucharlas o ver sus videos: parecen chicas normales de barrio que formaron una banda de amigas y se ríen haciendo videos caseros. Claro que hay producción en todo esto, pero no da la sensación de ser forzado sino más bien espontáneo.
Actualmente las HAIM se encuentran promocionando su segundo álbum “Something To Tell You”, lanzado el 7 de julio de 2017. Previamente fue lanzado como single principal “Want You Back”, acompañado por un encantador one-shot video que muestra a las chicas caminando y bailando unas simpáticas coreografías a lo largo de un desierto Boulevard de Los Ángeles. El presente disco agita menos que su predecesor, pero subsisten las mismas ideas y melodías frescas que en el debut. Si anteriormente supo haber un tufillo a Fleetwood Mac, la influencia de Steve Nicks u otros artistas soft rock de los 70´s y 80´s como Eagles o Tom Petty configuran el aura que flota sobre la esencia de esta producción. Once canciones simples con atractivas y pegadizas melodías. Canciones de romance y frustración, de relaciones y rupturas, todo por el mismo precio.
Resumiendo: a prestar oídos a HAIM. Una receta retro-pop salpicado con R&B y sostenido por un gran trabajo vocal y de guitarras. Tres hermanas que no quisieron ser Fifth Harmony: si debiéramos trazar un paralelismo, serían las Bangles del nuevo milenio.
miércoles, 27 de diciembre de 2017
Music Corner n° 161 - George Harrison
GEORGE HARRISON – “CLOUD NINE” (1987): El regreso a las ligas comerciales
Después de la edición de “Gone Troppo” en 1982 (que comercialmente no caminó), George Harrison se relajó y pasó unos años de solaz, esparcimiento y escaso trabajo. Un tema para la película “Porky’s Revenge”, un trabajo para un álbum de Bob Dylan, conciertos de caridad, y una participación en el estrepitoso fracaso “Shanghai Surprise” (1986), patético film protagonizado por los tortolitos Madonna y Sean Penn para el cual Harrison compuso dos temas. Y no mucho más hasta inicios del ’87, cuando reingresaría a estudios de grabación.
Harrison se sentía apartado del sonido de los tiempos que corrían, así que solicitó la ayuda de Jeff Lynne (Electric Light Orchestra) para aggiornarse. Esta sociedad trabajó en las composiciones de “Shanghai Surprise” pero aportó también otras que formarían parte del primer álbum de George en cinco años. Las nuevas creaciones provendrían en gran parte del uso de la técnica conocida como overdubbing: se trata de escuchar grabaciones preexistentes con los auriculares mientras simultáneamente se toca con un instrumento una nueva línea de acompañamiento, la cual es grabada como una nueva base, combinando a veces la misma con segmentos de la pista original. Entre enero y marzo se grabaron 17 nuevos tracks que posteriormente fueron pulidos, para terminar con todo el trabajo hacia agosto de ese año. Durante estas grabaciones, desfilaron por el estudio Friar Park músicos de la talla de James Keltner (mítico baterista de sesión que en el futuro sería miembro de los Traveling Wilburys), Ringo Starr, Eric Clapton y Elton John. Entusiasmado por los resultados obtenidos, Harrison se preparaba para su gran regreso y se presentó en el Prince’s Trust Concert el 5 de junio de 1987 con una recordadísima versión de “While My Guitar Gently Weeps” junto a Clapton, Starr, Elton John, Jeff Lynne, Phil Collins, Mark King y Jools Holland. Era el ex guitarrista de los Beatles preparando el terreno para lo que vendría.
Curiosamente, el adelanto del disco sería un tema originalmente grabado en el año 1962 por James Ray (compuesto por Rudy Clark): Harrison compró una copia del disco de Ray en 1963 en una visita a USA. James Ray moriría por una sobredosis en 1964, pero más de dos décadas después, la versión de George Harrison de “Got My Mind Set On You” sería un éxito abrumador que llegaría al #1 en 18 países en todo el mundo. Fue lanzado como single el 12 de octubre de 1987, un mes antes que el álbum que lo contendría. Sería el tercer y último número 1 de Harrison en Estados Unidos, además de colocarse como tema #3 del año en el ranking Billboard de 1988 y de revalidar las credenciales de su intérprete como artista mainstream.
El 2 de noviembre se editaría “Cloud Nine” y sería alabado por la crítica: la revista Rolling Stone lo consideraría su mejor producción desde “All Things Must Pass” (1970). Fue una elaboración compacta y pulida, un regreso sobresaliente con 11 canciones puramente “harrisonianas” pero con agradables reminiscencias a ELO. Las condiciones de Harrison como compositor, cantante y guitarrista estaban intactas. Los siguientes cortes del disco, si bien no fueron éxitos comerciales de la talla de “Got My Mind Set On You”, si fueron excelentes elecciones: “When We Was Fab”, un autohomenaje a los años con The Beatles, y “This Is Love”, un anticipo del próximo megaproyecto The Traveling Wilburys que vería la luz en octubre de 1988. Varias otras canciones descollaban a lo largo del álbum, entre ellos: la excelsa balada “Someplace Else”, previamente incluida en la banda de sonido de “Shanghai Surprise”; “Devil’s Radio”, una rola muy ganchera que si bien no fue corte se lanzó como single promocional; o “Wreck Of The Hesperus”, otro de los momentos donde Clapton tuvo oportunidad de lucirse.
Sería este el penúltimo álbum de estudio de Harrison. Recién en el año 2002 saldría “Brainwashed” (su décimo álbum), el disco póstumo editado un año después de su fallecimiento a la edad de 58 años. “Cloud Nine” dejó una huella indeleble y se convirtió en una producción necesaria a la hora de repasar las mayores conquistas del magnífico Dark Horse.
Después de la edición de “Gone Troppo” en 1982 (que comercialmente no caminó), George Harrison se relajó y pasó unos años de solaz, esparcimiento y escaso trabajo. Un tema para la película “Porky’s Revenge”, un trabajo para un álbum de Bob Dylan, conciertos de caridad, y una participación en el estrepitoso fracaso “Shanghai Surprise” (1986), patético film protagonizado por los tortolitos Madonna y Sean Penn para el cual Harrison compuso dos temas. Y no mucho más hasta inicios del ’87, cuando reingresaría a estudios de grabación.
Harrison se sentía apartado del sonido de los tiempos que corrían, así que solicitó la ayuda de Jeff Lynne (Electric Light Orchestra) para aggiornarse. Esta sociedad trabajó en las composiciones de “Shanghai Surprise” pero aportó también otras que formarían parte del primer álbum de George en cinco años. Las nuevas creaciones provendrían en gran parte del uso de la técnica conocida como overdubbing: se trata de escuchar grabaciones preexistentes con los auriculares mientras simultáneamente se toca con un instrumento una nueva línea de acompañamiento, la cual es grabada como una nueva base, combinando a veces la misma con segmentos de la pista original. Entre enero y marzo se grabaron 17 nuevos tracks que posteriormente fueron pulidos, para terminar con todo el trabajo hacia agosto de ese año. Durante estas grabaciones, desfilaron por el estudio Friar Park músicos de la talla de James Keltner (mítico baterista de sesión que en el futuro sería miembro de los Traveling Wilburys), Ringo Starr, Eric Clapton y Elton John. Entusiasmado por los resultados obtenidos, Harrison se preparaba para su gran regreso y se presentó en el Prince’s Trust Concert el 5 de junio de 1987 con una recordadísima versión de “While My Guitar Gently Weeps” junto a Clapton, Starr, Elton John, Jeff Lynne, Phil Collins, Mark King y Jools Holland. Era el ex guitarrista de los Beatles preparando el terreno para lo que vendría.
Curiosamente, el adelanto del disco sería un tema originalmente grabado en el año 1962 por James Ray (compuesto por Rudy Clark): Harrison compró una copia del disco de Ray en 1963 en una visita a USA. James Ray moriría por una sobredosis en 1964, pero más de dos décadas después, la versión de George Harrison de “Got My Mind Set On You” sería un éxito abrumador que llegaría al #1 en 18 países en todo el mundo. Fue lanzado como single el 12 de octubre de 1987, un mes antes que el álbum que lo contendría. Sería el tercer y último número 1 de Harrison en Estados Unidos, además de colocarse como tema #3 del año en el ranking Billboard de 1988 y de revalidar las credenciales de su intérprete como artista mainstream.
El 2 de noviembre se editaría “Cloud Nine” y sería alabado por la crítica: la revista Rolling Stone lo consideraría su mejor producción desde “All Things Must Pass” (1970). Fue una elaboración compacta y pulida, un regreso sobresaliente con 11 canciones puramente “harrisonianas” pero con agradables reminiscencias a ELO. Las condiciones de Harrison como compositor, cantante y guitarrista estaban intactas. Los siguientes cortes del disco, si bien no fueron éxitos comerciales de la talla de “Got My Mind Set On You”, si fueron excelentes elecciones: “When We Was Fab”, un autohomenaje a los años con The Beatles, y “This Is Love”, un anticipo del próximo megaproyecto The Traveling Wilburys que vería la luz en octubre de 1988. Varias otras canciones descollaban a lo largo del álbum, entre ellos: la excelsa balada “Someplace Else”, previamente incluida en la banda de sonido de “Shanghai Surprise”; “Devil’s Radio”, una rola muy ganchera que si bien no fue corte se lanzó como single promocional; o “Wreck Of The Hesperus”, otro de los momentos donde Clapton tuvo oportunidad de lucirse.
Sería este el penúltimo álbum de estudio de Harrison. Recién en el año 2002 saldría “Brainwashed” (su décimo álbum), el disco póstumo editado un año después de su fallecimiento a la edad de 58 años. “Cloud Nine” dejó una huella indeleble y se convirtió en una producción necesaria a la hora de repasar las mayores conquistas del magnífico Dark Horse.
jueves, 30 de noviembre de 2017
Music Corner n° 160 - The Sex Pistols
NO ES MÚSICA: ES CAOS
Johnny Rotten describió el contexto social inglés en los años 70 como algo deprimente. Desempleo, basura en las calles, abandono, huelgas... Y en contraposición, la monarquía. Ese fue el caldo de cultivo del punk, que gracias a The Sex Pistols, tomaría a Londres por asalto e iniciaría el gran movimiento contracultural que marcaría a fuego su época ante los ojos escandalizados de la sociedad civil y la nobleza.
Sex Pistols se formó en Londres en 1975, pero para cuando llegó la hora de editar su primer y único álbum en octubre de 1977, la formación original ya había mutado: así de caótica y desenfrenada fue la breve historia de esta banda, pero no por eso menos relevante. Malcolm McLaren sería el carismático manager de los Pistols. Los próceres del estallido fueron John Lydon (alias Johnny Rotten, voz), Steve Jones (guitarra y bajo), Paul Cook (batería), Glen Matlock (bajo), y por supuesto, ese mamarracho conocido como Sid Vicious (también bajo). Este último personaje ya había formado filas en otras bandas del ambiente punk de aquel entonces como Siouxsie & The Banshees y The Flowers of Romance. Su corta pero deslumbrante presencia en The Sex Pistols fue como uno de esos rayos que ilumina el cielo durante una cargada tormenta eléctrica, desatando un trueno que hace vibrar los mismos cimientos del planeta Tierra.
Johnny Rotten tampoco era precisamente un personaje de una película de Disney: el día que Bernard Rhodes (colaborador de Malcolm McLaren y futuro manager de The Clash) conoció a Johnny, el mismo vestía una remera de Pink Floyd adulterada, donde arriba del nombre de la banda había escrito “I Hate” (Yo odio a), con los ojos de los integrantes de PF perforados. Rotten tenía el pelo teñido de verde y cuando empezó a hablar, a Rhodes le pareció un auténtico imbécil. Pero con una cara y una actitud muy particular: todo cerraba. Antes de llegar a las bateas de las disquerías, Sex Pistols contaba con varios seguidores entre los que se contaban Siouxsie Sioux o Billy Idol. También fueron una influencia fundamental para Howard Devoto y Pete Shelley, que después de haber asistido a un show de los Pistols fundaron la mítica banda Buzzcocks, o para Joe Strummer (futuro líder de The Clash). Por el contrario, Johnny Rotten no solo no reconoció sino que encima bastardeó a un disco fundacional del punk como fue el debut de los Ramones en abril de 1976: cosa de megalómanos. Para agregar más notas de color a tan particular historia, Steve Jones declaró en la primera reseña que le dedicó New Musical Express a la banda: “Actually we’re not into music: we’re into chaos”. Y no mintió: todo era un despelote.
En este contexto, sale a la calle en noviembre de 1976 el primer single “Anarchy In The U.K.”: anarquía entendida como destrucción, un verdadero llamado a las armas, fiel al estilo de vida que desarrollaban estos trastornados muchachos. A comienzos del año siguiente la discográfica EMI rompe contrato con los Pistols después de una serie de blasfemias por parte de Steve Jones en una entrevista televisiva que causó alto revuelo. Firman contrato con A&M Records para lanzar su segundo single. En esos días se incorporaría Sid Vicious a la banda tras la partida de Matlock en febrero. Lo curioso es que Vicious era baterista y no sabía tocar el bajo… pero era amigo de Johnny Rotten, así que con eso era suficiente! Nadie asegura que alguna vez aprendiera a tocarlo: básicamente era un incompetente. De hecho, para cuando se grabó el disco, Matlock fue invitado a tocar el bajo como músico de sesión, además de Jones que tocó guitarra y bajo: todo para tapar los pifies de Vicious. Para mayo del ‘77 salía como simple “God Save The Queen” y ahí ya llegarían al puesto #2 en el UK singles chart, pese a ser prohibida su difusión por la BBC y por varias radios. En julio saldría “Pretty Vacant”, con otro alboroto por culpa de la forma en que el buen Johnny pronunciaba la palabra “Vacant”, que fonéticamente hacía sonar la sílaba “cant” como “cunt” (vagina en inglés vulgar). Los 4 cortes del disco saldrían antes que “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols”, que finalmente se editaría el 28 de octubre de 1977. Ya de por sí usar la palabra “bollocks” (testículos) para el título de un álbum, era una cachetada al buen gusto. Rotten explicó el título de la placa como una expresión de la clase trabajadora para decir “Dejá de hablar pavadas”. Hubiera sido mejor que usaran el título que originalmente se pensaba, “God Save Sex Pistols”.
Aunque “mejor” según lo que decimos acá, ya que de todas formas el disco llegó al número 1 del ranking inglés. Con toda la conmoción generada cada vez que los Pistols hacían un show, una entrevista en una revista o un programa de televisión, no paraban de garantizar que los medios se la pasen hablando de ellos criticándolos, y logrando de esa forma que la banda tuviera cada vez más éxito. Pero muy poco sobrevivirían los Pistols a su primer y único disco. Las giras estaban cargadas de peleas internas, drogas en exceso y un público combativo como pocos que aseguraba siempre que todo terminara en una batalla campal. Rotten se llevaba cada vez peor con Jones y Cook, y Sid Vicious era ya un adicto a la heroína junto a su novia la groupie Nancy Spungen. La banda se separaría a comienzos de 1978, tras finalizar a duras penas su gira norteamericana. Fue prácticamente una profecía autocumplida: ellos solo proclamaban anarquía y destrucción, era lógico que la vorágine que iniciaron terminara fagocitándolos a ellos mismos. Al fin y al cabo, de eso se trata el punk! Pero no se puede negar que el legado de Sex Pistols trascendió por años luz a su corta vida como banda activa.
Johnny Rotten describió el contexto social inglés en los años 70 como algo deprimente. Desempleo, basura en las calles, abandono, huelgas... Y en contraposición, la monarquía. Ese fue el caldo de cultivo del punk, que gracias a The Sex Pistols, tomaría a Londres por asalto e iniciaría el gran movimiento contracultural que marcaría a fuego su época ante los ojos escandalizados de la sociedad civil y la nobleza.
Sex Pistols se formó en Londres en 1975, pero para cuando llegó la hora de editar su primer y único álbum en octubre de 1977, la formación original ya había mutado: así de caótica y desenfrenada fue la breve historia de esta banda, pero no por eso menos relevante. Malcolm McLaren sería el carismático manager de los Pistols. Los próceres del estallido fueron John Lydon (alias Johnny Rotten, voz), Steve Jones (guitarra y bajo), Paul Cook (batería), Glen Matlock (bajo), y por supuesto, ese mamarracho conocido como Sid Vicious (también bajo). Este último personaje ya había formado filas en otras bandas del ambiente punk de aquel entonces como Siouxsie & The Banshees y The Flowers of Romance. Su corta pero deslumbrante presencia en The Sex Pistols fue como uno de esos rayos que ilumina el cielo durante una cargada tormenta eléctrica, desatando un trueno que hace vibrar los mismos cimientos del planeta Tierra.
Johnny Rotten tampoco era precisamente un personaje de una película de Disney: el día que Bernard Rhodes (colaborador de Malcolm McLaren y futuro manager de The Clash) conoció a Johnny, el mismo vestía una remera de Pink Floyd adulterada, donde arriba del nombre de la banda había escrito “I Hate” (Yo odio a), con los ojos de los integrantes de PF perforados. Rotten tenía el pelo teñido de verde y cuando empezó a hablar, a Rhodes le pareció un auténtico imbécil. Pero con una cara y una actitud muy particular: todo cerraba. Antes de llegar a las bateas de las disquerías, Sex Pistols contaba con varios seguidores entre los que se contaban Siouxsie Sioux o Billy Idol. También fueron una influencia fundamental para Howard Devoto y Pete Shelley, que después de haber asistido a un show de los Pistols fundaron la mítica banda Buzzcocks, o para Joe Strummer (futuro líder de The Clash). Por el contrario, Johnny Rotten no solo no reconoció sino que encima bastardeó a un disco fundacional del punk como fue el debut de los Ramones en abril de 1976: cosa de megalómanos. Para agregar más notas de color a tan particular historia, Steve Jones declaró en la primera reseña que le dedicó New Musical Express a la banda: “Actually we’re not into music: we’re into chaos”. Y no mintió: todo era un despelote.
En este contexto, sale a la calle en noviembre de 1976 el primer single “Anarchy In The U.K.”: anarquía entendida como destrucción, un verdadero llamado a las armas, fiel al estilo de vida que desarrollaban estos trastornados muchachos. A comienzos del año siguiente la discográfica EMI rompe contrato con los Pistols después de una serie de blasfemias por parte de Steve Jones en una entrevista televisiva que causó alto revuelo. Firman contrato con A&M Records para lanzar su segundo single. En esos días se incorporaría Sid Vicious a la banda tras la partida de Matlock en febrero. Lo curioso es que Vicious era baterista y no sabía tocar el bajo… pero era amigo de Johnny Rotten, así que con eso era suficiente! Nadie asegura que alguna vez aprendiera a tocarlo: básicamente era un incompetente. De hecho, para cuando se grabó el disco, Matlock fue invitado a tocar el bajo como músico de sesión, además de Jones que tocó guitarra y bajo: todo para tapar los pifies de Vicious. Para mayo del ‘77 salía como simple “God Save The Queen” y ahí ya llegarían al puesto #2 en el UK singles chart, pese a ser prohibida su difusión por la BBC y por varias radios. En julio saldría “Pretty Vacant”, con otro alboroto por culpa de la forma en que el buen Johnny pronunciaba la palabra “Vacant”, que fonéticamente hacía sonar la sílaba “cant” como “cunt” (vagina en inglés vulgar). Los 4 cortes del disco saldrían antes que “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols”, que finalmente se editaría el 28 de octubre de 1977. Ya de por sí usar la palabra “bollocks” (testículos) para el título de un álbum, era una cachetada al buen gusto. Rotten explicó el título de la placa como una expresión de la clase trabajadora para decir “Dejá de hablar pavadas”. Hubiera sido mejor que usaran el título que originalmente se pensaba, “God Save Sex Pistols”.
Aunque “mejor” según lo que decimos acá, ya que de todas formas el disco llegó al número 1 del ranking inglés. Con toda la conmoción generada cada vez que los Pistols hacían un show, una entrevista en una revista o un programa de televisión, no paraban de garantizar que los medios se la pasen hablando de ellos criticándolos, y logrando de esa forma que la banda tuviera cada vez más éxito. Pero muy poco sobrevivirían los Pistols a su primer y único disco. Las giras estaban cargadas de peleas internas, drogas en exceso y un público combativo como pocos que aseguraba siempre que todo terminara en una batalla campal. Rotten se llevaba cada vez peor con Jones y Cook, y Sid Vicious era ya un adicto a la heroína junto a su novia la groupie Nancy Spungen. La banda se separaría a comienzos de 1978, tras finalizar a duras penas su gira norteamericana. Fue prácticamente una profecía autocumplida: ellos solo proclamaban anarquía y destrucción, era lógico que la vorágine que iniciaron terminara fagocitándolos a ellos mismos. Al fin y al cabo, de eso se trata el punk! Pero no se puede negar que el legado de Sex Pistols trascendió por años luz a su corta vida como banda activa.
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